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"Ahora necesito que te enfoques por completo."
―Johann Fennhoff[fnt.]

El Doctor Johann Fennhoff es un psiquiatra y antiguo líder de la agencia de espionaje soviética Leviatán. Siendo un médico de las Fuerzas Armadas Soviéticas durante la Segunda Guerra Mundial, Fennhoff descubrió que podía usar sus técnicas psiquiátricas para hipnotizar totalmente a otras personas. En 1944, fue uno de los pocos sobrevivientes del incidente que se conoció como la Batalla de Finow, y más tarde fue reclutado como científico para trabajar en Leviatán. Haciéndose llamar Ivchenko, Fennhoff planificó una campaña contra el inventor estadounidense Howard Stark, a quien responsabilizó por la muerte de su hermano en Finow. Los planes de Fennhoff fueron descubiertos por la agente Margaret Carter de la Reserva Científica Estratégica, organización que finalmente arrestó a Fennhoff y lo envió a prisión. En su celda, Fennhoff conoció al Doctor Arnim Zola, quien le propuso crear una alianza.

Historia

Vida temprana

Descubriendo sus habilidades

"Perdí a mi esposa y a mis hijos con Leviatán."
―Johann Fennhoff a Roger Dooley[fnt.]

Johann Fennhoff nació el 27 de noviembre de 1882 en Rusia y creció junto su hermano, a quien quería mucho.[1] Fennhoff se casó y tuvo un par de hijos con su esposa, sin embargo, perdió el contacto con su familia debido al auge de la Unión Soviética y Leviatán. A lo largo de su vida, Fennhoff se convirtió en un talentoso médico, y descubrió que al hablarle suavemente a las personas haciéndolas enfocarse en su anillo, podía llevarlas a un trance mental. Fennhoff aprendió a utilizar esta habilidad para controlar a los individuos que él quisiera y hacerlos incluso más tolerantes al dolor, por medio de la creación de alucinaciones.[2]

Segunda Guerra Mundial

Ayudando a los heridos

"No les ponga atención, soldado Ovechkin. Enfóquese en el juego. Enfóquese en su madre. Puede quedarse en este día todo el tiempo que quiera. Pero debe enfocarse."
―Johann Fennhoff a Ovechkin[fnt.]

En 1943, en el pleno estallido de la Segunda Guerra Mundial, Fennhoff fue asignado en un campamento de las Fuerzas Armadas Soviéticas, donde pasó gran parte de su tiempo cuidando soldados y leyendo para distraerse. Fennhoff estaba leyendo un libro llamado "La trágica historia del Doctor Fausto" cuando fue interrumpido por un cirujano, quien le pidió ayuda para salvar la vida del soldado Ovechkin. El cirujano le explicó a Fennhoff que Ovechkin tenía una herida infectada en la pierna, lesión que le costaría la vida si no amputaban la extremidad lo antes posible.

Para horror de Fennhoff, el cirujano le informó que la anestesia se había agotado y por lo tanto, le suplicó usar sus habilidades de control mental para amortiguar el sufrimiento de Ovechkin. Aunque Fennhoff dudó de que su intervención pudiera servir, accedió a ayudar tras ver la agonía del joven soldado. Fennhoff comenzó a hablarle a Ovechkin y lo llevó a su último día antes de alistarse en el ejército, momento en el cual éste se sentó con su madre en una pradera a jugar ajedrez.

Cada vez que Ovechkin se distraía por el dolor, Fennhoff lo instaba no preocuparse por su entorno, alentándolo solo a pensar en la felicidad que sentía al estar en paz con su madre, en todo momento frotando su anillo para mantenerlo enfocado en la ilusión.

Como Ovechkin estaba completamente hipnotizado, comenzó a describir su último día de libertad, relatando de forma detallada lo vivido; sin que él lo notara, Fennhoff lo mantuvo distraído en ese momento hasta que la cirugía finalizó exitosamente, ya que la pierna del joven fue amputada y él no sintió ningún tipo de dolor.[3]

Batalla de Finow

"Solo me salvé porque tenía una máscara para protegerme. Mis camaradas no tuvieron tanta suerte. Mi hermano no tuvo suerte. Cuando lo encontré, no tenía ojos. Le habían arrancado pedazos de piel."
―Johann Fennhoff a Howard Stark[fnt.]

Fennhoff y su hermano estaban entre los soldados asignados para luchar en Finow, Alemania. Gracias a que Fennhoff tenía puesta una máscara de gas, el despliegue del Aceite de Medianoche por parte del ejército estadounidense no le afectó. Sin embargo, se vio obligado a ver a sus compañeros asesinarse entre sí. El hermano de Fennhoff también murió en la masacre, y Fennhoff encontró su cadáver sin ojos y con la piel de la cara destrozada, con evidentes signos de haber sufrido una horrible muerte.[1]

Capturado por Leviatán

"¿Alguien mas que quiera reunirse con su familia? Tú, tal vez."
Fyodor a Johann Fennhoff[fnt.]

En 1944, Fennhoff fue uno de los cuatro hombres capturados por Leviatán para unirse a la organización. Mientras Dorothy Underwood los vigilaba, Fyodor les informó a los cuatro que tenían la alternativa de no unirse a Leviatán, a pesar de que esto se considerara un privilegio. Un hombre llamado Pasha habló y explicó que quería regresar con su familia que lo necesitaba, sin embargo, Underwood lo asesinó apuñalándolo en el cuello. A los tres soldados restantes se les dijo que la amada familia de Pasha también moriría pronto, pues así estarían juntos para siempre. Aunque Fyodor se acercó a Fennhoff y le preguntó si tenía dudas sobre su decisión final, él aceptó unirse y eventualmente, se convirtió en el líder de Leviatán.[2]

Utilizando sus conocimientos médicos, Fennhoff le realizó dos laringotomías a Leet Brannis y Sasha Demidov[1], quienes fueron enviados a Estados Unidos para robar los inventos tecnológicos de Howard Stark e incriminarlo en el proceso. Fennhoff se mantuvo en contacto con Demidov mediante una Máquina de escribir remota, y así se enteró de la traición de Brannis, quien consiguió la tecnología, pero finalmente se la quedó.[4] A causa de que las cosas se complicaron, Fennhoff optó por enviar Underwood para que se hiciera cargo.[5] Tras que Demidov fuese asesinado, Fennhoff decidió manipular a la Reserva Científica Estratégica para que lo rescataran en Rusia y lo llevaran a Estados Unidos como parte de su plan para acercarse sin levantar sospechas.[6]

Engañando a la SSR

Rescatado por Margaret Carter

"¿Por qué Leviatán los tiene prisioneros?"
"Consiguieron unos esquemas en el mercado negro. Un arma que no saben cómo construir. Quieren que la construya para ellos."
Margaret Carter y Johann Fennhoff[fnt.]

Fennhoff, bajo el alias Ivchenko, un anagrama del nombre de Ovechkin, se encerró dentro de una celda en la Academia de la Habitación Roja cuando fue descubierto por la Reserva Científica Estratégica, quienes llegaron con los Comandos Aulladores al lugar. Al verlos por primera vez, Fennhoff les preguntó quiénes eran, señalando que Leviatán lo estaba obligando a él y a su compañero, Nikola, a construir un Amplificador fotónico. Fennhoff les presentó a Nikola, afirmando que su trabajo como psiquiatra constaba en mantenerlo calmado, ya que Leviatán se había llevado a su familia.

Mientras Fennhoff hablaba sobre la situación de Nikola, Margaret Carter preguntó qué arma estaban construyendo, y Nikola se acercó a ellos para explicar qué era el Amplificador fotónico. En los planos del artefacto, los agentes descubrieron que se trataba de un diseño de Industrias Stark, sin embargo, Fennhoff les aseguró que Howard Stark no estaba involucrado con Leviatán. En ese instante, un agente los alertó de que los guardias de la academia venían por ellos, así que Carter abrió la celda y le permitió a Fennoff con Nikola escapar.

Carter y los Comandos iniciaron la retirada del lugar, lo que dio paso a un tiroteo. Para horror de todos, Nikola, estando aterrado y desesperado, tomó como rehén a Samuel Sawyer en un intento de negociar su libertad, amenazando con ejecutarlo. A pesar de que Fennhoff trató de razonar con él, Nikola lo ignoró y Fennhoff se vio en la obligación de dispararle por la espalda, matándolo mientras le pedía disculpas por traicionarlo, pues lo consideraba un amigo.

Finalmente, Timothy Dugan y su equipo llegaron para hacer la extracción, abriendo un agujero en la muralla y disparando contra los soldados enemigos. Percival Pinkerton condujo a Fennhoff y a los demás a una camioneta, escapando a penas de un tiroteo en el que Mike Li murió a manos de Eva. Tras ver a Carter realizar una peligrosa maniobra de escape, Fennhoff comentó que no lo hacía nada mal, para ser una chica.[7]

Llegando a Estados Unidos

"Ya no sé dónde es mi casa."
"¿Qué opina de Nueva York? Nos serviría su ayuda para luchar contra Leviatán."
"Haré todo lo que pueda."
―Johann Fennhoff y Margaret Carter[fnt.]

Antes de que Margaret Carter y los otros agentes de la Reserva Científica Estratégica sobrevivientes abordaran el avión de regreso a los Estados Unidos, se despidieron de los Comandos Aulladores. Cuando Timothy Dugan le ofreció a Fennhoff llevarlo a su casa, éste afirmó que ya no sabía dónde estaba su hogar, a lo que Carter le ofreció viajar a la Ciudad de Nueva York y ayudar a la SSR en la búsqueda de Leviatán, propuesta que Fennhoff aceptó. Al decir adiós, Dugan le ofreció a Fennhoff beber de su bourbon, sin embargo, Fennhoff le pidió quedarse la botella entera, por lo que Dugan se vio obligado a regalársela.

Fennhoff se despidió de Dugan, agradeciéndole la botella de bourbon a pesar de que no era su vodka favorito. Durante el camino a Nueva York, Fennhoff durmió abrazando el bourbon que Dugan le había dado, pasando desapercibido, ya que sus planes iban resultando tal como esperaba. Al llegar a Nueva York, Fennhoff esperó a Carter y Jack Thompson mientras ellos le reportaban la misión al jefe Roger Dooley. Cuando la conversación concluyó, Dooley hizo que Fennhoff pasara a su oficina para discutir todo lo que sabía sobre Leviatán,y Fennhoff decidió acercarse a él para usar su confianza a beneficio propio.[7]

Interrogado por Roger Dooley

"Fue ahí cuando lo supe. Los monstruos son reales, y no hay ninguno peor que Leviatán."
"Yo pensé que era algo que le decían a los granjeros para asustarlos."
―Johann Fennhoff y Roger Dooley[fnt.]

Sentado en la oficina del jefe Roger Dooley, Fennhoff le explicó cómo Leviatán lo capturó, alegando que cuando miró a los ojos a Fyodor, se enteró de que los monstruos eran reales y que no había nada más aterrador que Leviatán. Fennhoff continuó explicando cómo Leviatán había estado activo después de la Primera Guerra Mundial, y que el objetivo de Joseph Stalin era transformar a Rusia en la superpotencia líder mundial, con armas superiores a todos sus aliados y enemigos, y señaló que Leviatán había tenido éxito con ese objetivo.

Mientras Fennhoff explicaba cómo Leviatán había construido armas biológicas y mecánicas, Margaret Carter preguntó si estaban fabricando armas humanas, como Eva, a quien habían encontrado en la Academia de la Habitación Roja, pero Fennhoff negó tener conocimiento de esto. Cuando Carter comentó que la Academia parecía estar entrenando a mujeres jóvenes como asesinas, Fennhoff respondió que eso se debía a que las mujeres solían pasar desapercibidas en la sociedad. Como Carter comenzó a hacer preguntas de manera incesante y Fennhoff siguió negando saber grandes secretos, Dooley le pidió a la agente retirarse de la habitación.

Luego, Jack Thompson también salió de la habitación, ya que Dooley quería hablar en privado con Fennhoff. Ambos vieron los planos del Amplificador fotónico en el que Nikola estaba trabajando, con Dooley haciendo preguntas sobre el artefacto; recordando nuevamente que él era terapeuta y no ingeniero, Fennhoff volvió a asegurar que no sabía nada del funcionamiento del amplificador. Cuando Fennhoff afirmó que Leviatán probablemente había robado los planos de Industrias Stark, Dooley se frustró y sugirió tomar un descanso bebiendo una copa con Fennhoff.

Mientras los dos compartían, Fennhoff analizó la oficina de Dooley y le preguntó si estaba teniendo problemas en su casa, señalando la manta y la almohada que tenía en el sofá, y el cepillo de dientes con la afeitadora en el lapicero del escritorio. Aunque Dooley trató de insistir en que eran simples utensilios de emergencia, Fennhoff también notó que Dooley tenía una fotografía enmarcada de sus dos hijos, junto a otra que estaba boca abajo, deduciendo así que la persona de la fotografía era la esposa de Dooley. Fennhoff acabó disculpándose con Dooley cuando notó que lo estaba poniendo incómodo con sus comentarios.

Dooley no le dio importancia al asunto y le confirmó a Fennhoff sus teorías, reconociendo que la relación con su esposa, Loretta no iba bien, y que no sabía cómo hablar de eso. Cambiando de tema, Fennhoff miró por la ventana de la oficina y contempló la Ciudad de Nueva York, preguntándose dónde se encontraba el Edificio Empire State, hecho por el que Dooley le peritió abrir la ventana para ver mejor. Fennhoff describió cuán admirado estaba con Nueva York, así que Dooley le ofreció darle un tour personal él mismo cuando terminara la investigación.

Mirando entre los edificios, Fennhoff vio la señal de Dorothy Underwood, quien se encontraba en el edificio de en frente. Como Dooley estaba poco interesado en oir los turísticos comentarios de Fennhoff, éste comenzó a hablarle sobre la película King Kong, al mismo tiempo que le enviaba a Underwood mensajes en clave Morse tocando el marco de la ventana. Habiéndole informado a Underwood que necesitaba más tiempo para conseguir el Aceite de Medianoche, Fennhoff le ordenó seguir un nuevo objetivo, asesinar a Margaret Carter, la única agente capaz de poner el riesgo los planes que tenían. Hecho esto, Fennhoff cerró la ventana, las persianas, y volvió a su conversación con Dooley, quien no descubrió lo que pasaba.[2]

Hipnotizando a los agentes

"Debe enfocarse en lo bueno, cuando usted y su esposa se amaban y eran felices."
"¿Se supone que eso ayude?"
"Sí. Enfóquese... en su sonrisa... en su risa... en todo lo que ama de ella... enfóquese..."
―Johann Fennhoff y Roger Dooley[fnt.]

Habiendo actualizado a Dorothy Underwood, Fennhoff se sentó con Roger Dooley, mientras continuaban discutiendo los problemas personales de éste último, enterándose de que la esposa de Dooley, Loretta, tuvo una aventura con un plomero mientras Roger servía en la Segunda Guerra Mundial. Fennhoff dedujo que Dooley se sintió traicionado por el hecho de que su esposa siempre resaltaba sus deficiencias, a lo que Dooley respondió que lo más deficiente para él sería ser un plomero similar al amante de su esposa.

Fennhoff le contó a Dooley cómo había perdido a su propia esposa e hijo a causa de Leviatán, reconociendo que en lugar de querer causar lástima, su intención era mostrarle a Dooley que aún no había perdido todo. Como Dooley expresó que su problema solo podría resolverse con un milagro, Fennhoff le dijo que necesitaba cambiar de mentalidad enfocándose, y comenzó a frotar su anillo. La combinación de las palabras y acciones de Fennhoff comenzó a poner a Dooley en trance, ya que Fennhoff le hizo recordar los buenos momentos en que él y su esposa estaban felices y enamorados, diciéndole a Dooley que se enfocara en lo que más amaba de ella, dejando al agente cada vez más manipulable.

Sin embargo, antes de que Fennhoff pudiera tomar el control total de Dooley, Daniel Sousa llegó a la habitación e insistió en que tenía noticias urgentes de las que Dooley debía enterarse. Fennhoff luego se enteró de que aparentemente Margaret Carter había estado detrás de los sucesos recientes, por lo que Dooley envió a un equipo de agentes para capturarla. Cuando Dooley terminó de dar órdenes, Fennhoff salió de la oficina actuando de manera inocente, y como no podía estar ahí escuchando los conflictos con Carter, Dooley lo envió al salón de reuniones.

Como Dooley necesitaba concentrarse en atrapar a Carter, Fennhoff quedó siendo vigilado por el agente Yauch, quien se vio decepcionado por el hecho de ser el único agente con una tarea muy básica. Basándose en que la tarea de Yauch constaba simplemente en vigilarlo, Fennhoff le preguntó si era nuevo en la Reserva Científica Estratégica, pero él le aseguró que Dooley solía darle tareas confidenciales, como cuidar al testigo más importante que tenían. Como Fennhoff se quedó viendo a Yauch de forma prolongada, éste se sintió cohibido, así que Fennhoff se disculpó amablemente.

Después de oir a Yauch hablar sobre él, Fennhoff dedujo que el joven agente era el hijo de en medio, señalando las ganas que Yauch tenía por demostrar su valor con acciones que constantemente eran ignoradas. Fennhoff propuso ayudar a Yauch y él accedió, ya que éste le aseguró que con su apoyo se ganaría la aprobación del jefe Dooley, el respeto de sus demás colegas, y podría ser más que Jack Thompson, el único agente al que siempre le daban los mejores casos.

Cuando Fennhoff logró familiarizarse con la mente de Yauch, comenzó a frotar su anillo y le pidió enfocarse, a fin de poder controlarlo. Teniendo al agene bajo su control, Fennhoff lo instó a demostrar que era el mejor agente de la oficina. Aprovechando la confianza de Yauch, Fennhoff le pidió dibujar un mapa de la oficina y marcar el lugar donde se encontraban las armas robadas de Howard Stark. Al enterarse de que solo Dooley podía acceder a la bodega de las armas, Fennhoff le pidió señalar todas las salidas posibles y las más rápidas, justo antes de ordenarle a Yauch ir por un trago y cruzarse en el tráfico de la ciudad para ser atropellado.[2]

Escapando de la SSR

"Ahora, quiero uno de los inventos de Stark. El Artículo 17. Por favor, enfóquese. ¿Dónde está?"
―Johann Fennhoff a Roger Dooley[fnt.]

A medida que sus planes avanzaban, Fennhoff manipuló a Roger Dooley para que le permitiera presenciar el interrogatorio de Margaret Carter, quien fue capturada, ya que Daniel Sousa concluyó que ella podría ser la responsable de los sucesos recientes ignorando que Fennhoff en realidad estaba orquestando todo. Carter advirtió que en lugar de tenerla a ella retenida, deberían buscar a Dorothy Underwood, la aliada de Fennhoff que ya había sido descubierta por Carter. Manteniendo su cobertura, Fennhoff le comentó a Dooley lo buena que Carter era inventando pretextos, afirmando que él la catalogaría como una mentirosa patológica.

Fennhoff y Dooley fueron interrumpidos por Jack Thompson, quien llegó para informarles que el agente Yauch murió atropellado por un camión, suceso que Fennhoff causó sin ser descubierto. Aparentando tristeza, Fennhoff declaró que Yauch parecía ser un buen hombre, pero sentimental. Como Thompson preguntó qué estaba haciendo Fennhoff en la sala de interrogatorios, Dooley le consultó si algo le incomodaba, sin embargo, Fennhoff no quiso llamar la atención de nadie y decidió regresar a la oficina de Dooley voluntariamente para que siguieran interrogando a Carter.

En la oficina, Fennhoff esperó a que Dooley regrese y escuchó la llamada que le hizo a su esposa, preguntándole si podía ir a visitarla para solucionar la crisis que estaban pasando. Cuando Dooley colgó la llamada, Fennhoff se sintió orgulloso de lo que había oído, pues Dooley expresó su agradecimiento por ayudarlo, sin sospechar que Fennhoff estaba tratándolo bien sólo para ganarse su confianza.

Al mismo tiempo que Dooley y Sousa discutían el problema con Carter, Fennhoff volvió a asomarse por la ventana y se comunicó en clave morse con Underwood, quien estaba mirándolo desde el edificio de la otra calle. Fennhoff le ordenó a Underwood prepararse para recogerlo en noventa minutos, tiempo en el que los planes de Leviatán se consumarían por completo. Sin que Fennhoff se diera cuenta, tanto Carter como Edwin Jarvis lo vieron enviando los mensajes y tradujeron lo que le decía a Underwood, así que trataron de delatarlo ante los demás agentes.

Fennhoff seguía hablando con Underwood cuando Dooley llegó y le pidió cerrar la ventana, supuestamente porque hacía frío. No obstante, al bajar la ventana, Fennhoff notó que Thompson y Sousa se dirigían al edificio donde Underwood estaba. Consciente de que Dooley ahora sospechaba de él, Fennhoff sugirió conversar de la próxima cena que éste tendría con su esposa, y aunque Dooley trató de resistirse, Fennhoff comenzó a frotar su anillo para hacerlo enfocarse en su voz.

Con Dooley hipnotizado por completo, Fennhoff lo escuchó hablar de las antiguas cenas familiares con su esposa e hijos, creando incluso una ilusión de estos momentos. Si bien Dooley le pidió a Fennhoff cerrar bien la ventana, éste no lo escuchó y le ordenó enfocarse para mantener el control sobre él. Antes de poner fin a la ilusión, Fennhoff le dijo a Dooley que aún tenían una importante tarea que hacer juntos.

Fennhoff hizo que Dooley encerrara Carter y Jarvis en la sala de interrogatorios para que no molestaran. Después, ambos visitaron el laboratorio de Alex Doobin, con Dooley exigiéndole a todos abandonar el lugar debido la negligencia de haber permitido que Carter robara el Botón Blitzkrieg hace unos días. Una vez que estuvieron a solas, Fennhoff felicitó a Dooley por la autoridad que ostentaba y le ordenó señalar uno de los inventos de Howard Stark, precisamente el Artículo 17.

Explorando el laboratorio, Fennhoff examinó varios de los inventos requisados de Industrias Stark, antes de que Dooley encontrara el Chaleco Térmico Stark. Sabiendo lo que dicho dispositivo podía hacer, Fennhoff le pidió entregarlo, pues era más delicado de lo que parecía. Acto seguido, Fennhoff especificó que el artículo que él necesitaba estaba dentro de una caja.

Dooley encontró lo que se le había ordenado y llamó a Fennhoff para corroborar su petición. Al abrir la caja, Fennhoff encontró el Aceite de Medianoche que necesitaba para vengarse de Stark y de los Estados Unidos por haber causado la muerte de su hermano y amigos en la Batalla de Finow. Terminada la búsqueda, Fennhoff y Dooley salieron del laboratorio con el chaleco térmico y el Aceite de Medianoche en sus manos.

En la puerta del elevador de la Compañía Bell de Nueva York, Fennhoff le agradeció a Dooley toda la ayuda brindada antes de intercambiarle el Aceite de Medianoche por el Chaleco térmico, indicándole que cuando él se fuera, debía ponérselo. Dooley luchando por recuperar el conocimiento, le sugirió a Fennhoff no llevarse un arma tan peligrosa, pero el psiquiatra le reordenó enfocarse en estar con su familia y luego dejó a Dooley, sabiendo que pornto moriría. Tras salir del ascensor, Fennhoff se marchó rápidamente antes de que lo vieran.[3]

Masacre en el Cine teatro

"Ha estado guardado por mucho tiempo, debemos probarlo."
"Pero ahora saben sobre nosotros."
"Pronto estarán muy ocupados para ocuparse de nosotros."
―Johann Fennhoff y Dorothy Underwood[fnt.]

Tan pronto como Fennhoff salió del edificio de la Reserva Científica Estratégica, Dorothy Underwood pasó a recogerlo en un auto. Cuando Underwood expresó su preocupación debido que ambos fueron expuestos, Fennhoff declaró que la SSR tendría que lidiar con la muerte de Roger Dooley antes de comenzar a perseguirlos. Luego, Fennhoff decidió probar si el Aceite de Medianoche estaba funcionando, ya que como pasó mucho tiempo guardado, no sabía si los efectos aún funcionaban.

En un cine teatro cercano, Fennhoff esperó a que Underwood activara el Aceite de Medianoche en una carriola para bebés, a fin de que nadie la viera en la sala de proyección. Cuando Underwood salió, Fennhoff trabó la entrada del lugar y se retiraron rápidamente. Underwood preguntó si el plan funcionaría, a lo que Fennhoff declaró que tenía mucha fé en los inventos de Howard Stark. Poco depsués, las 47 personas presentes se masacraron entre sí y una empleada del cine se horrorizó al ver lo ocurrido.[3]

Buscando venganza

"En verdad que esta es una ciudad muy impresionante."
"Como cualquier otra."
"No, no, querida, esto es un testimonio a la fuerza estadounidense y su ingenuidad. Es un faro para que todo el mundo los envidie."
"¿No será divertido destruirla?"
―Johann Fennhoff y Dorothy Underwood[fnt.]

Mientras conducían juntos por la ciudad de Nueva York, Fennhoff discutió con Dorothy Underwood sobre cómo Nueva York era extraordinaria, señalando que esta era un faro para el resto del mundo, y Underwood comentó lo divertido que sería devastar la ciudad para completar los planes de Leviatán. Sin embargo, luego notaron que una patrulla del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York los estaba siguiendo, y de detuvieron.

Aunque Underwood intentó sacar un arma, Fennhoff le pidió no matar al oficial para pasar desapercibidos. Cuando el oficial Pike advirtió que Underwood se había saltado un semáforo en rojo, ella le pidió perdón simulando ser una mujer inocente, y afirmó que Fennhoff era su abuelo que había perdido la visión en un ojo durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que solo ella podía conducir. Finalmente, Pike les permitió seguir con cuidado, solo para escuchar un mensaje de su radio en el que se hablaba sobre un auto robado similar al que Underwood utilizaba. Fennhoff le ordenó a Underwood capturar a Pike a punta de pistola en lugar de ejecutarlo.

Habiendo controlado al oficial Pike, Fennhoff y Underwood llegaron a un almacén de aviones para robar uno y marcharse, donde fueron confrontados por el cuidador del lugar, quien insistió en debían retirarse de la propiedad privada. Mientras Underwood se bajó del auto para someter y asesinar al trabajador, Fennhoff escuchó en una emisora de radio que Howard Stark estaba de regreso en Nueva York y que trabajaría con la Reserva Científica Estratégica para hallar a los responsables del robo de sus armas. Fennhoff también se enteró de que Stark estaría en el Ayuntamiento de Nueva York para dar una declaración pública acerca de los actos en los que se vio involicrado.

Fennhoff le avisó a Underwood que una nueva oprtunidad para ellos estaba disponible y le pidió regresar a la ciudad en lugar de huir, como tenían planeado. Como parte de un plan para emboscar a Stark, Fennhoff y Underwood permitieron que Jack Thompson diera inicio a la conferencia, la cual interrumpieron con un rifle automático que generó una distracción suficiente para que el oficial Pike, bajo el control de Fennhoff, secuestre a Stark. Tras que Pike llegara con Stark secuestrado, Underwood lo ejecutó y lo mantuvo a punta de pistola, mietras que Fennhoff condujo el vehículo hacia la siguiente ubicación.[1]

Secuestro de Howard Stark

"Oiga, si va a matarme, adelante. Probablemente lo merezco, pero... deje a la gente inocente fuera de esto."
"No tengo intenciones de matarlo, Sr. Stark. Voy a hacerlo sufrir."
Howard Stark y Johann Fennhoff[fnt.]

Fennhoff llevó a Howard Stark de vuelta a su propio almacén, y le permitió a Underwood golpearlo hasta hacerlo recordar el nombre que ella utilizó cuando se conocieron. Cuando Stark se rindió, Fennhoff lo saludó peronalmente y reconoció el talento que éste tenía para crear tecnología, lamentando que lo utilizara para fabricar armas, refiriéndose al Aceite de Medianoche. Stark insistió que su invento fue diseñado como arma, sin embargo, a Fennhoff no le importó y señaló que aún así se había usado como tal.

Teniendo ambos claras las capacidades del Aceite de Medianoche, Stark declaró que él fue testigo de las consecuencias en Finow, comentario que Fennhoff desafió al decir que él mismo presenció el despliegue de la toxina. Fennhoff reveló que solo se salvó porque tenía a su alcance una máscara de gas, revelándole a Stark que sus amigos militares, incluido su hermano, se habían masacrado frente a él sin que pudiera hacer nada al respecto. Con Stark horrorizado por la experiencia en Finow, Fennhoff le contó que encontró el cadáver de su hermano sin ojos y con la cara destrozada, relato que Stark solo pudo escuchar pidiendo perdón.

Ignorando las disculpas de Stark, Fennhoff le dijo que desde ese día había pensado en él a menudo, y que Stark había sido su principal motivación. Al escuchar esto, Stark le dijo a Fennhoff que estaba dispuesto a morir por lo que había hecho, pero le rogó dejar a las personas inocentes en paz. Creyendo que asesinarlo sería una muerte piadosa, Fennhoff le advirtió a Stark que su plan constaba en incrementar la culpa y el remordimiento que sentía por sus errores cometidos en la Segunda Guerra Mundial.

Fennhoff le habló a Stark sobre una manera de enmendar sus acciones. Mirándolo a los ojos, Stark insistió en que no era una mala persona, pero Fennhoff no estuvo de acuerdo con él y le recordó que su propia compañía, Industrias Stark, era la mayor prueba de esto. Fennhoff comenzó a frotar su anillo y se preguntó cuántas personas perdieron la vida en el camino para que Stark lograra tener éxito, sabiendo que el precio que Stark había pagado era el vivir sintiéndose culpable.

Eventualmente, Stark fue hipnotizado por Fennhoff, ya que éste le indicó que aún había una manera de redimirse de sus pecados, diciéndole que volviera en el tiempo y se concentrara en el día en que sintió más vergüenza. Stark se vio en Groenlandia, dado que esta locación se trataba del lugar donde había perdido a Steven Rogers, y teniendo claro eso, Fennhoff creó una ilusión de Margaret Carter para que ella le pidiera a Stark ir a buscar a Rogers. Con esa miisón en mente, Fennhoff y Underwood pusieron a Stark dentro de un avión cargado con Aceite de Medianoche para que la esparciera en la ciudad, donde se estaba celebrando el Día de la Victoria en Europa, sabiendo que al desplegar la sustancia, Stark mataría a miles de inocentes.[1]

Incursión en el Almacén de Howard Stark

"Es un hombre virtuoso. La guerra nos dañó a todos, ¿verdad, agente Sousa? Nunca seremos los hombres que fuimos."
"No lo estoy escuchando."
"He tratado a muchos soldados heridos, agente Sousa, les he ayudado a superar su dolor. Solo tiene que enfocarse. Enfóquese en su dolor."
―Johann Fennhoff y Daniel Sousa[fnt.]

Después de que Howard Stark partiera a la Ciudad de Nueva York para esparcir el Aceite de Medianoche, Fennhoff se quedó dentro del almacén, para comunicarse con él por radio y asegurarse de que no regresara a la normalidad. Stark le confirmó a Fennhoff que todavía se veía a sí mismo en Groenlandia, donde creía que Steven Rogers estaba.

Sin embargo, la comunicación de Fennhoff con Stark se interrumpió cuando Margaret Carter logró entrar a la habitación armada con una escopeta y le ordenó a Fennhoff y Dorothy Underwood rendirse. Mientras Underwood estaba desarmada, Fennhoff mantuvo los brazos en alto y se alejó de la radio, como Carter había ordenado. Sin embargo, Underwood se las arregló para desarmar a Carter y las dos comenzaron un duelo cuerpo a cuerpo, con Fennhoff aún tratando de guiar a Stark.

Aunque Stark reportó que se estaba "acercando" a la zona donde estaba la Valquiria, Carter le quitó a Fennhoff la radio para decirle a Stark que nada era real. Armada con un bate, Underwood le ordenó a Fennhoff escapar del almacén mientras ella acababa con Carter, así que Fennhoff salió de la habitación.

Fennhoff se escondió en el hangar, donde vió a Jack Thompson buscándolo. Como Thompson estaba armado y alerta, Fennhoff lanzó una pieza metálica al piso para hacerlo distraerse; cuando Thompson encontró la herramienta, Fennhoff apareció atrás de él y lo golpeó con una barra de acero en la cabeza.

Sin embargo, Fennhoff iba a recoger la escopeta de Thompson para matarlo hasta que Daniel Sousa llamó su atención y le ordenó levantar las manos, amenazando con disparar si no obedecía. Manteniendo la calma, Fennhoff reveló que estaba desarmado y le preguntó a Sousa si en realidad podría matarlo, argumentando que él era un hombre noble y no abusivo, a diferencia de Thompson. A medida que Sousa continuaba cojeando lentamente hacia él, Fennhoff alzó la voz para reconcer que la Segunda Guerra Mundial había dejado secuelas en todos, ya que nadie regresaba como había partido, no obstante, Sousa insistió en que no estba escuchando nada.

Fennhoff instó a Sousa a enfocarse, al mismo tiempo que comentaba cómo los demás agentes de la Reserva Científica Estratégica lo miraban en menos por su lesión, e incluso que Carter nunca sentiría nada por el además de compasión. Sousa seguía caminando de forma dificultosa con Fennhoff tratando de tomar el control de su mente, repitiendo en todo momento que podía cambiar radicalmente su vida si hacía lo que le ordenaba. Thompson, quien comenzó a recuperar la conciencia, vio a Sousa apuntarle con una pistola y le imploró razonar, ya que Fennhoff aparentemente lo tenía en un trance mental.

Para decepción de Fennhoff, Sousa fingió haber caído en sus mentiras y cuando alcanzó la distancia suficiente, usó la culata del arma para golpear a Fennhoff en el rostro, dejándolo inconsciente por un rato. Después de la derrota y el escape de Underwood, Fennhoff quedó solo y fue amordazado por los agentes para que no hablara. Carter bajó de la sala de radio para ponerlos al tanto de que Stark había abortado la misión con el avión y que ya venía de vuelta. Fennhoff aceptó su derrota en silencio y quedó en bajo la custodia de Thompson y Sousa.[1]

Enviado a prisión

Conociendo a Arnim Zola

"Conozco bien su trabajo con la mente, Herr Doktor. Me daría mucho placer escuchar qué opina de esto."
Arnim Zola a Johann Fennhoff[fnt.]

A raíz de la interrupción de su campaña, Fennhoff fue capturado por la Reserva Científica Estratégica, enviado a prisión y forzado a llevar un bozal para evitar que pudiera hipnotizar a alguien más. Al momento de ingresar a su celda, el guardia se burló de él por el accesorio que llevaba, pero Fennhoff no se inmutó y se entró en paz.

De repente, Fennhoff escuchó una voz proveniente del otro lado de la celda, que le decía que no perdiera la esperanza por la situación actual y que la comida de allí era relativamente buena. Fennhoff luego observó al Doctor Arnim Zola salir de las sombras, comparando que él y Fennhoff tenían una historia similar, y es que ambos no pudieron llevar a cabo sus planes o visiones. Zola le dijo a Fennhoff que con el tiempo, le llegarían más ideas para pensar en nuevas proyecciones y que no debía desanimarse.

Zola explicó que estaba familiarizado con el trabajo psiquiátrico de Fennhoff, y le pidió una opinión sobre esto. Al ver que Fennhoff no podia hablar, Zola le entregó un papel y un lápiz, señalando que podrían comunicarse de ese modo para discutir sus ideas, como el futuro de HYDRA. Zola luego insistió en que a pesar de las desafortunadas circunstancias, Fennhoff era un hombre afortunado, ya que ambos fueron encarcelados dentro de una prisión estadounidense, y Estados Unidos, según él, era la tierra de las oportunidades.[1]

Relaciones

Familia

  • Hermano †
  • Esposa †
  • Hijos †

Aliados

Enemigos

Apariciones

Apariciones de Johann Fennhoff

En orden cronológico:

Trivia

  • En los cómics, Johann Fennhoff es un brillante psiquiatra y manipulador mental conocido como Doctor Fausto, que se convirtió en un enemigo recurrente de Steven Rogers. Una referencia a su identidad de los cómics fue vista en el episodio Snafu de Agent Carter, en el cual Fennhoff lee un libro titulado La trágica historia del Doctor Fausto.

Referencias

Enlaces externos

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