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Para otros usos de este término, véase Jarvis (desambiguación)
"Un mayordomo ideal proporciona servicios sin que se los pidan."
―Edwin Jarvis[fnt.]

Edwin Jarvis fue el mayordomo y aliado de confianza de Howard Stark. En 1946, Jarvis ayudó a Margaret Carter en su misión de limpiar el nombre de Stark cuando Johann Fennhoff intentó convencer a la Reserva Científica Estratégica de que Stark era culpable de traicionar a los Estados Unidos. Tras sus heroicas aventuras con Carter, Jarvis se ofreció a ayudarla nuevamente en 1947, cuando Agnes Cully amenazó la seguridad del mundo al intentar fusionarse con Materia cero. Sin embargo, cuando su esposa estuvo a punto de morir a manos de Cully, Jarvis reconsideró su futuro, ya que el ataque ocurrió mientras él no estaba en casa para protegerla.

Durante el resto de su vida, Jarvis mantuvo su lealtad a la familia Stark y fue parte importante de la infancia del hijo de Howard, Anthony. Eventualmente, Jarvis falleció, y el joven Anthony lo homenajeó creando una inteligencia artificial llamada J.A.R.V.I.S., la cual dirigió su mansión en Malibú.

Biografía

Carrera militar

Conociendo a Ana Jarvis

"Antes de la guerra, serví con un General. Viajábamos mucho. Estabamos en Budapest cuando conocí a Ana; trabajaba como costurera de un hotel, me vendió una corbata hermosa."
―Edwin Jarvis a Margaret Carter[fnt.]

Edwin Jarvis se unió a las Fuerzas Armadas Británicas y se convirtió en el ayudante de campo de un General. Durante una cruzada de dicho General en Europa, Jarvis conoció a Ana, una chica de ascendencia judía que trabajaba en un hotel ubicado en Budapest, Hungría. Jarvis también conoció a Howard Stark, un inventor y empresario estadounidense con quien más adelante se hicieron amigos.[1]

Segunda Guerra Mundial

"El Sr. Stark tenía algunos negocios con el General, y él y yo siempre nos entendimos. Cuando supo de mis problemas, él... usó sus influencias."
―Edwin Jarvis a Margaret Carter[fnt.]

Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló, Edwin Jarvis siguió sirviendo como ayudante de campo del mismo General. El General tenía varias cartas de tránsito almacenadas en una caja fuerte, y cualquiera de estas podrían salvar a Ana, la mujer de la que Jarvis se había enamorado. A pesar de que Jarvis intentó conseguir la firma del General para que Ana pudiera huír de Europa, éste se negó a ayudarlo, por lo que Jarvis tomó sin autorización una de las cartas y falsificó la firma de su superior.

Después de que Ana lograra escapar, Jarvis fue descubierto por haber cometido un delito y fue acusado por traición. Sabiendo que Howard Stark tenía mucha influencia y algunos pendientes con el General, Jarvis le pidió ayuda, y Stark no solo logró librarlo del jucio del tribunal militar, sino que también garantizó la seguridad de Ana. Jarvis fue dado de baja del ejército británico y su amistad con Stark creció. Eventualmente, Jarvis y Ana se casaron y comenzaron a vivir en Estados Unidos, donde Jarvis comenzó a trabajar como mayordomo de Stark.[1]

Buscando los inventos robados

Trabajando con Margaret Carter

"Srta. Carter."
"¿Lo conozco?"
"Ah, no hemos tenido el placer. Pero lo tendremos. Viene conmigo."
―Edwin Jarvis a Margaret Carter[fnt.]

En 1946, Howard Stark le encomendó a Edwin Jarvis ayudar a Margaret Carter en su tarea de encontrar el documento que contenía la fórmula del Nitrameno, un invento que a Stark le habían robado. En la salida trasera del L&L Automat, Jarvis se acercó a Carter desde la oscuridad del callejón, pero como no se presentó correctamente, Carter lo golpeó pensando que se trataba de un intento de secuestro. Cuando ella trató de huir, fue detenida por Stark, quien llegó en un automóvil al callejón donde Jarvis había sido golpeado. Jarvis condujo el vehículo hacia un muelle llevando a Carter y Stark, siendo este último quien le explicó a ella su situación para que lo ayudara a recuperar sus inventos robados. Después de que Carter aceptara la misión, Stark añadió que Jarvis era su mayordomo de confianza y que la ayudaría en lo que pudiera. Cuando Stark abandonó la ciudad de Nueva York, Jarvis le entregó a Carter una tarjeta con su número de teléfono, indicándole que podría llamarlo en cualquier momento antes de las 9:00pm, dado a que a esa hora, él y su esposa se iban a dormir.

Cuando Carter encontró una bomba activa de Nitrameno en La Martinique, llamó a Jarvis para obtener instrucciones de cómo desactivarla. Él estaba ocupado preparando la cena para su esposa y se molestó con la interrupción, sin embargo, le indicó a Carter los pasos a seguir para desactivar correctamente el objeto. A la mañana siguiente, Jarvis le mintió a Ana, asegurándole que estaría en el Penthouse de Howard Stark supervisando el desalojo de una de las amantes de Stark; en realidad, Jarvis se reunió con Carter en el L&L Automat para ayudarla a afrontar la muerte de su compañera de cuarto, quien fue asesinada en su apartamento por un hombre que estaba en busca del Nitrameno. Más adelante, Jarvis y Carter fueron a las Instalaciones de Industrias Stark en Nueva York para pedirle asesoría al científico Anton Vanko, quien les habló de las propiedades del Nitrameno para saber cómo manejarlo.

Al llegar a la Refinería Roxxon, Jarvis se quedó dentro del automóvil mientras Carter se infiltraba en el edificio. Él esperó pacientemente hasta que recibió una llamada de Carter, quien le informó que necesitaba ser recogida inmediatamente. Siguiendo las instrucciones, Jarvis condujo hasta una ubicación y Carter logró subir al automóvil. Mientras se alejaban de la fábrica, la implosión del Nitrameno convirtió todo el edificio en una masa de chatarra compacta. Al día siguiente, Jarvis conversó con Carter en L&L Automat y después de salir, se contactó con Stark para informarle que Carter no sospechaba de los planes que tenían.[2]

Queriendo ayudar más

"No existe un hombre o mujer, no importa lo fuerte que sea, que pueda cargar al mundo entero sobre sus hombros."
―Edwin Jarvis a Margaret Carter[fnt.]

Debido a que no tenía un lugar para quedarse, Jarvis le dio a Margaret Carter un recorrido por el Penthouse de Howard Stark y le dijo que podía quedarse; Carter se negó, comentando que supondría un conflicto de intereses ya que era una agente de la Reserva Científica Estratégica, y Howard Stark se encontraba bajo sospecha de traición. Sin embargo, cuando Jarvis le mostró la habitación, Carter se sintió lo suficientemente tentada como para quedarse una noche.

Carter le dijo a Jarvis que iba a investigar a la fábrica de leche Daisy Clover en busca del Nitrameno utilizando un detector de rayos vita; Jarvis quería ayudar e hizo múltiples preguntas acerca de cómo haría todo, pero ella rechazó gentilmente su ayuda. Más tarde, a Jarvis se le encomendó una misión de deshacerse del automóvil que él y Carter utilizaron en la Refinería Roxxon, ya que sus compañeros de la SSR estaban investigando el lugar. Jarvis dejó el automóvil en Hoboken con las llaves en el interior para simular que el vehículo había sido robado.

Tras recoger a Carter en L&L Automat, Jarvis la llevó a Cedar Grove, Nueva Jersey, para ver qué relación había entre el empleado de la fábrica, Sheldon McFee, y el Nitrameno. Jarvis insistió en ayudar, pero Carter quería que se marchara; ella se sorprendió cuando Jarvis deshabilitó el camión de leche para evitar que Leet Brannis escapara de ella.

Armado con una escopeta, Jarvis intentó dispararle al hombre del traje verde cuando éste emboscó el camión donde iba Carter, Brannis y él. Cuando Carter le ordenó a Brannis conducir hasta el límite de la carretera y el camión se cayó al río, Jarvis saltó de la camioneta con los demás. Jarvis aterrizó sobre Brannis, hiriéndolo fatalmente. En sus momentos finales, Brannis dibujó un extraño símbolo en la tierra. Al escuchar las sirenas, Jarvis alertó a Carter y huyeran.

De vuelta en el penthouse de Stark, Jarvis suturó las heridas de Carter y le extrajo una bala de la pierna. Mientras cosía la herida, él le habló sobre el deseo de ayudarla más en sus misiones, alegando que nadie podía soportar la presión estando solo. Cuando Carter sostuvo que Steven Rogers pudo, él dijo que sabía que Rogers tuvo apoyo en gran medida de Carter, dándole fuerza y orientación. Carter aparentemente aceptó su oferta y le dijo que siguiera cosiendo sus heridas.[3]

Conductor de un Fleetmaster

"Es todo un perro guardián."
"La seguridad no es mi especialidad."
Margaret Carter y Edwin Jarvis[fnt.]

De vuelta en su casa, Jarvis estaba ordenando los platos de la mesa y observó como Margaret Carter llegaba a su residencia; Jarvis se excusó con Ana y salió para recibir a Carter. Al entrar en la Mansión de Howard Stark, Carter explicó que ella había desarrollado una teoría que podría explicar cómo los ladrones entraron a la bóveda de Howard Stark. También comentó que si pudiera descubrir cómo entraron, quizá puedan rastrear a donde fueron llevadas y localizar las armas desaparecidas. Mientras analizaba el entorno de la mansión de Stark, Carter comenzó a preguntarle a Jarvis sobre la noche del robo; Jarvis explicó que no podía decirle mucho ya que hubo una tormenta y ésta desconectó la electricidad y las alarmas durante unas dos horas.

A mitad de la conversación, ambos fueron interrumpidos por alguien que estaba tocando la puerta, y para sorpresa de Jarvis, afuera habían dos agentes de la Reserva Científica Estratégica. Carter se escondió y Jarvis abrió la puerta para presentarse ante los agentes Jack Thompson y Daniel Sousa. Jarvis les explicó que Stark no estaba en casa. Thompson le preguntó si había perdido algo últimamente, y Jarvis contestó que una pluma fuente se le había caído en una calle de la ciudad; Thompson comenzó a molestarse con Jarvis y le preguntó si tenía algo que ver con un parachoques encontrado en la escena del crimen en la Refinería Roxxon. Jarvis mintió asegurando haber reportado el robo de dicho vehículo hacía varios días, pero Thompson no le creyó e intentó asomarse en la entrada para ver si había alguien más. Jarvis no le permitió entrar y Thompson decidió llevárselo a la oficina de la SSR; Jarvis aceptó con nervios la solicitud y dejó a Carter sola en la mansión.[1]

Interrogado en la SSR

"Deje a mi esposa fuera de esto."
"Usted la metió en esto cuando rompió la ley con su jefe. Usted paga, ella paga."
―Edwin Jarvis y Jack Thompson[fnt.]

Jarvis fue llevado a la Oficina de la Compañía Bell de Nueva York para ser interrogado por Jack Thompson, pero mantuvo su coartada sobre el robo del Fleetmaster en cuestión. Al iniciar el interrogatorio, Thompson le mostró fotos de la autopsia de Leet Brannis y Sasha Demidov, preguntando si reconocía a alguno de ellos; Jarvis volvió a mentir y afirmó que nunca los había visto, agradeciéndole a Thompson haber encontrado a los ladrones responsables. Thompson dijo que su teoría constaba en que ambos hombres muertos trabajaban para Howard Stark, pero Jarvis continuó defendiendo su inocencia y la de Stark. Como último recurso, Thompson comenzó a leer unos expedientes que comprobaban la traición que Jarvis había cometido en la Segunda Guerra Mundial, insinuando que su esposa podría verse afectada. Thompson lo amenazó con arruinar su vida deportándolos a ambos si no confesaba sus crímenes, lo cual hizo a Jarvis enfurecerse por utilizar la situación de Ana para sacar provecho. Antes de que Jarvis cediera y confesara la verdad, Margaret Carter interrumpió el interrogatorio y aseguró haber encontrado el informe del auto robado que el Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York había redactado para la denuncia de Jarvis. Al ver que no tenían pruebas para interrogarlo o retenerlo, Jarvis le agradeció a Thompson y Roger Dooley su hospitalidad y salió de la sala de interrogatorios. Acto seguido, Jarvis fue testigo de la reprensión que Dooley le dio a Carter frente a todos los colegas por haber arruinado el plan de Thomspon para hacerlo confesar, y se marchó del edificio tras ver la humillante escena.[1]

Encontrando las armas robadas

"Me acuerdo de ti. Es una cosa horrible."
―Edwin Jarvis[fnt.]

Esa noche, Jarvis fue visitado por Margaret Carter en la Mansión de Howard Stark y le mostró el agujero que los ladrones habían hecho para entras en la bóveda utilizando un sistema de poleas para transportar los objetos a través del alcantarilaldo. A pesar de que Jarvis intentó socializar con Carter contándole experiencias pasadas, ella afimró que no era necesario revelar detalles de su pasado. Cuando comenzaron a avanzar por la alcantarilla, Carter cambió de opinión y le preguntó a Jarvis sobre la traición que había cometido, ya que su honor y la palabra de Howard Stark no eran lo suficientemente convincentes aún. Jarvis estuvo de acuerdo y le contó la historia de cómo conoció a Ana y el crimen que cometió para hacer que ella saliera de Europa siendo judía, quedando después absuelto de los cargos gracias a la amistad que tenía con Stark.

Finalmente, llegaron al final de la alcantarilla y descubrieron un barco llamado El Corazón Roto, con el mismo símbolo que Leet Brannis había dibujado en el piso antes de morir. Al ingresar al barco, Jarvis y Carter encontraron las armas de Stark, incluido el Constrictor, un arma que según Jarvis, era capaz de afectar los músculos hasta romper los huesos. Carter se dispuso a contactar a la Reserva Científica Estratégica para revelarles su descubrimiento, pero Jarvis argumentó que sus mismos colegas utilizarían este hecho para acusarla de haber conspirado con Stark aún sabiendo que era un fugitivo. Jarvis le hizo a Carter varias preguntas y le demostró no podría contestarlas todas manteniendo su inocencia. Carter aceptó a regañadientes trabajar desde las sombras y le permitió a Jarvis hacer la llamada a la SSR.

Carter le indicó a Jarvis qué decir durante la llamada, sabiendo que Daniel Sousa contestaría el teléfono y se llevaría el crédito del hallazgo. Tras encontrar un teléfono público, Jarvis hizo una llamada anónima y le informó a Sousa dónde estaban los inventos de Stark, intentando agravar su voz para no ser reconocido. De regreso en el barco, Jarvis encontró a Carter peleando con Jerome Zandow, y ayudó en la lucha hasta que Carter usó el Constrictor para romperle el brazo al atacante, ganando el tiempo suficiente para escapar antes de que la SSR llegara y los descubriera.[1]

Regreso de Howard Stark

"El Sr. Mink no ingresa mercancía al país gratuitamente, Sr. Jarvis."
"Ahora, el valor inherente de cualquier comodidad o servicio no debe tener efecto en..."
"¿Qué decía?"
―Secuaces de Otto Mink y Edwin Jarvis[fnt.]

Jarvis recibió una llamada de Howard Stark, quien le explicó que entraría a Estados Unidos con la ayuda de un contrabandista llamado Otto Mink; Stark también le indicó a Jarvis el precio a pagar y advirtió que los ayudantes de Mink intentarían cobrar más de lo prometido. Al llegar al lugar donde Stark estaba, Jarvis se encontró con los secuaces de Mink y les entregó un portafolios con la cantidad de dinero acordada, sabiendo que éstos intentarían pedir más. Esto finalmente sucedió y cuando los hombres de Mink lo amenazaron con un arma, Margaret Carter los atacó por la espalda y los sometió. Jarvis y Carter encontraron el contenedor en que Stark estaba y le dieron la bienvenida, pero como éste era un fugitivo y no tenía a dónde ir, Jarvis recibió la orden de dejarlos en el Hotel Griffith.

Stark le dio a Carter la misión de recuperar el artefacto conocido como Botón Blitzkrieg, un invento robado que ahora estaba en custodia de la Reserva Científica Estratégica; Jarvis sabía que realmente el Botón Blitzkrieg contenía la última muestra de sangre de Steven Rogers y que Carter no debía enterarse de esto. Mientras se dirigía a la Oficina de la Compañía Bell de Nueva York para dejar a Carter, ésta le preguntó a Jarvis si el Botón Blitzkrieg era en verdad un simple invento como Stark le había dicho, pero Jarvis se puso nervioso y aseguró que no tenía de qué preocuparse. Finalmente, Carter se enteró del contenido real del Botón Blitzkrieg y se enfureció con Jarvis y Stark, dejando de hablarles a ambos por sentirse traicionada. A pesar de que Jarvis abordó a Carter en la calle para disculparse en nombre de Stark, ella se negó a escucharlo y lo ignoró. Después de que Carter se fuera, Jarvis se reunió con Stark en un puesto de limpiabotas y le aseguró que siempre le había dado igual pedir disculpas por él, no obstante, Jarvis reconoció que esta vez el error cometido le había afectado como nunca, y se fue.[4]

Jarvis intentó hablar con Carter nuevamente al día siguiente, explicándole que aunque Stark podía ser irreflexivo y egocéntrico, era un buen hombre que la respetaba. Ella seguía molesta con ambos y solo afirmó que Stark necesitaba a un sirviente para reparar cada error que cometía. Cuando Jarvis comparó su trabajo con el de Carter, ella se molestó, diciendo que ser una agente federal era muy diferente a ser un mayordomo; al oir esto, Jarvis le recordó que sus trabajos eran muy parecido a causa de que todos los hombres en la SSR la trataban sin respeto como si fuera una sirvienta.

Más tarde, Jarvis se encontró en la calle con el jefe de la SSR, Roger Dooley. Inicialmente, Jarvis expresó desinterés en hablar con Dooley, a causa de que éste había hecho que lo amenazaran con deportarlo en un interrogatorio pasado. Dooley explicó que se había enterado de la Batalla de Finow, conflicto en el que Stark estaba involucrado junto al un General llamado John McGinnis. Jarvis le mintió a Dooley nuevamente y aseguró no tener conocimiento sobre la participación de Stark en dicha batalla ni tampoco haber escuchado de McGinnis. Dejando de lado la idea de encarcelar a Stark, Dooley le explicó a Jarvis que este suceso tenía varias versiones, y que solo una de estas era cierta; Dooley aseguró querer saber únicamente la verdad y le dio a Jarvis una tarjeta con su número para que lo llamara si cambiaba de parecer.[5]

La gran lista de Howard Stark

"Rusia ha estado entrenando jovencitas como operativos encubiertos. Y ambos sabemos que la mayor debilidad de Howard son..."
"Las mujeres. Y las trufas de frambuesa."
"Necesito una lista de todas las mujeres con las que Howard... se divirtió el año pasado."
"No hay suficiente tinta en Nueva York para realizar esa petición."
Margaret Carter y Edwin Jarvis[fnt.]

Después de regresar de una misión en Rusia, Margaret Carter desarrolló la teoría de que una mujer había sido la responsable de seducir a Howard Stark para robarle las armas de su bóveda. Jarvis se reunió con Carter en L&L Automat, lugar en que ella explicó el plan que tenía y le pidió a Jarvis una lista de todas las chicas con las que Stark había salido durante el año pasado. Al oír esta petición, Jarvis quedó perplejo y afirmó que en la ciudad de Nueva York no había suficiente tinta para realizar la lista solicitada; Carter sugirió reducir el rango a seis meses y Jarvis prometió conseguir la lista para iniciar la búsqueda. Más tarde, Jarvis y Carter visitaron a Albert, un joyero aliado de Stark que fabricaba los brazaletes especiales que éste último le regalaba a cada una de las chicas con las que pasaba una noche. Cuando Albert les entregó una lista de todas las mujeres a las que le había construido un brazalete, Carter tachó algunos nombres, descartanto la posibilidad de que algunas mujeres famosas como Ginger Rogers fueran asesinas rusas; Jarvis aseguró que no debería fiarse de ninguna de ellas, dado que cuando el se despidió de Rogers, ésta tenía las pupilas de los ojos tan oscuras que para él fue sutilmente aterrador.

Sintiéndose incómodo al ser el intermediario entre Stark y las amantes, Jarvis reconoció que ésta misión sería difícil para él, pero Carter no le permitió abandonarla porque sin él se tardaría más tiempo. Cada una de las mujeres a las que visitaron, golpeaban o pateaban a Jarvis juzgándolo por trabajar con alguien tan vil como Howard Stark, y mientras estos encuentros sucedía, Carter les miraba las muñecas a cada una para fijarse si alguna tenía las cicatrices en las muñecas que estaba buscando, sabiendo que la responsable había pasado su entrenamiento en la Habitación Roja esposada a una cama.

La última mujer que investigaron fue Ida Emke, a quien no pudieron en encontrar, por lo que Carter decidió ingresar al apartamento vacío mientras Jarvis vigilaba que nadie los viera. Mientras Carter no estaba, Jarvis fue fastidiado por un niño que lo estuvo viendo de mala forma durante un incómodo periodo; Jarvis le dio una moneda a cambio de que se fuera y cuando Carter salió del apartamento, le pidió contactar al arrendatario para saber más acerca de la misteriosa mujer. Jarvis y Carter acordaron reunirse en el L&L Automat para discutir cuál sería su siguiente paso, y después se separaron.[6]

Emboscada en el L&L Automat

"Necesito que encuentre una forma de bloquear la puerta para que nadie entre."
"Me encantaría."
Margaret Carter y Edwin Jarvis[fnt.]

Jarvis se reunio con Margaret Carter en el L&L Automat para informarle que Ida Emke había pagado todos sus recibos a tiempo y que no había rastro acerca de su nueva dirección. Ambos compraron sándwiches con la intención de ir a comer, pero repentinamente, Carter notó que algo raro estaba sucediendo. Ella le indicó a Jarvis que estaban siendo acorralados por agentes encubiertos de la Reserva Científica Estratégica, señalando que iban a realizar el Procedimiento 791, el cual constaba en preparar el arresto de un sospechoso. Sabiendo que estaban atrapados, Jarvis aceptó la tarea de bloquear la puerta para que los demás agentes no entraran y Carter pudiera encargarse de los que ya estaban dentro. Mientras Carter luchaba contra dos agentes, Jarvis noqueó al agente Reese al golpearle la cabeza con un frasco de bombillas, acto seguido, sostuvo la puerta giratoria del restarurante alertando que no podría retenerla para siempre. Teniendo la zona asegurada, Jarvis le ordenó a Carter dirigirse a la puerta trasera del lugar. Los dos intentaron escapar a través de un callejón trasero, pero Jack Thompson estaba esperándolos y les apuntó con su arma. Thompson fue derribado por Carter, quien le dijo a Jarvis que su próxima junta sería en la Casa Dublín. Al ver que Carter iría al Hotel Griffith, Jarvis le advirtió lo peligroso que sería regresar al lugar más obvio, pero ella no tuvo elección, debido a que la sangre de Steven Rogers estaba guardada allí. Jarvis aceptó su decisión y escapó también.[6]

Entregándose a la SSR

"Señor, ojalá pudiera ayudarle, pero estamos muy ocupadas. Y solo se permite la entrada al personal autorizado."
"¿Podría marcar su número y decirle que Edwin Jarvis está aquí? Con la confesión firmada de Howard Stark."
Rose Roberts y Edwin Jarvis[fnt.]

Cuando Jarvis se enteró de que Margaret Carter había sido arrestada por la Reserva Científica Estratégica, entró en estado de pánico. Mientras seguía en el mismo estado, Jarvis ideó un plan para entrar a la Oficina de la Compañía Bell de Nueva York, el cual fue falsificar una confesión firmada por Howard Stark. Al llegar al edificio, Jarvis saludó a Rose Roberts y ella intentó negarle al acceso, pero al decir que tenía la supuesta confesión en su poder para entregarla a Roger Dooley, Roberts le permitió a Jarvis entrar al elevador. Dooley revisó la confesión y Jack Thompson trajo a Carter esposada a la oficina donde Jarvis estaba para demostrarle que ella estaba bien; a pesar de que Jarvis intentó llegar a un acuerdo con Dooley para que él y Carter salieran libres a cambio de la confesión, el jefe modificó el trato y afirmó que solo serían libres si Stark se entregaba en persona a la SSR, por lo que Jarvis se vio obligado a aceptar su decisión. Antes marcharse, Dooley le aclaró a Jarvis lo mucho que le desagradaba y después despidió a Carter de la SSR, jurando que cuando Stark fuera capturado, ella no volvería nunca más al edificio. Jarvis conversó con Carter sobre sus motivos para venir a salvarla y ella se enfureció con él al enterarse de que la confesión de Stark era un fraude.

Estando encerrados, Jarvis le propuso a Carter atraer a algún agente, noquearlo y quitarle un arma para escapar, pero ella rechazó su idea sabiendo que sería un fracaso. Repentinamente, Carter notó que al hombre que había salvado en Rusia, Ivchenko, se estaba comunicando con alguien del edificio de enfrente en clave Morse; ambos tradujeron el mensaje y descubrieron que Ivchenko trataría de traicionarlos. Carter intentó convencer desesperadamente a Dooley, Thompson y Daniel Sousa de este hecho, el cual fue incluso respaldado por Jarvis, pero ninguno de los tres les creyó. Quedándose sin alternativas, Carter les pidió traer el Botón Blitzkrieg y les reveló que éste contenía la última muestra de sangre de Steven Rogers. Dicho acto de buena fé logró hacer que Sousa confiara en ella y por ende, Dooley también lo hizo.

Dooley envió un grupo de agentes al edificio de enfrente para ver con quien se estaba comunicando Ivchenko, pero éste último vio que sus planes estaban en peligro e hipnotizó a al jefe para obligarlo a encerrar a Jarvis y Carter en la sala de interrogatorios. Cuando Jarvis y Carter lograron salir de la sala, descubrieron que Dooley estaba durmiendo en su oficina con el Chaleco Térmico Stark activado y que Ivchenko había escapado. A pesar de las soluciones que Alex Doobin propuso para que Dooley se quitara el chaleco, Jarvis explicó que cualquier alteración o manipulación causaría una detonación devastadora. Al no ver otra alternativa, Dooley se despidió de sus subordinados y saltó por la ventana del edificio para que el chaleco explotara sin dañar a nadie inocente, sacrificándose en el proceso.

Después de la exlosión, Jarvis intentó consolar a Carter, ya que ella se sentía culpable por la muerte de Dooley. Un comentario que Jarvis hizo sobre las armas de Stark, hizo que Carter pensara que Ivchenko había robado alguno de los inventos, así que Jarvis la acompañó al laboratorio para ver si el Botón Blitzkrieg había sido robado. Sousa ordenó revisar cada caja y Doobin informó que el Artículo 17 había desaparecido; cuando a Jarvis le preguntaron qué hacía el Artículo 17, respondió que no sabía, dado que no tenía conocimiento de todos los inventos que Stark había creado.[7]

Secuestro de Howard Stark

"Creo que ya sé hacia dónde va el Dr. Fennhoff. Si su intención es culpar del ataque al Sr. Stark, ¿no sería lo más efectivo usar uno de sus propios aviones?"
"No puede. Los confiscamos todos."
"No todos. Tiene otra bóveda... mucho más grande que la primera."
―Edwin Jarvis y Jack Thompson[fnt.]

Después de que la Reserva Científica Estratégica investigara el caso en el que 47 personas se masacraron entre sí estando bajo el efecto del Artículo 17, Jarvis regresó a la Oficina de la Compañía Bell de Nueva York junto a Howard Stark. Apenas entraron en la oficina, los agentes arrestaron a Stark y les apuntaron con armas, por lo que Jarvis levantó sus brazos rápidamente en señal de rendición.

Stark fue interrogado y reveló que el Artículo 17 era un peligroso gas llamado Aceite de Medianoche, una sustancia que él había diseñado en la Segunda Guerra Mundial. Cuando Daniel Sousa pregunto la razón de haberlo utilizado sabiendo los horribles efectos secundarios que causaba, Stark afirmó que el gas le fue robado por los mismos soldados estadounidenses para usarse en la Batalla de Finow, sin su consentimiento.

Finalmente, Stark se ofreció como señuelo para atraer a Ivchenko, cuyo verdadero nombre era Johann Fennhoff; el grupo acordó que Stark pronunciaría un discurso en un evento público, anunciando que la SSR levantaría todas las acusaciones contra él. Sabiendo que muchas personas lo verían de cerca, Stark le pidió a Jarvis sostenerle un espejo mientras se recortaba el bigote y los vellos nasales. Cuando Stark preguntó cómo había quedado, Jarvis le contestó que su nariz parecía un nido de arañas con patas muy cortas.

Durante la conferencia de prensa, la plataforma tuvo que ser evacuada a causa de un francotirador que intentó asesinar a Stark. Jack Thompson le ordenó a Jarvis dirigirse a un automóvil de policía que los estaba esperando en un callejón para escapar. Después de que Stark ingresara al vehículo, Jarvis le pidió al conductor llevarlos a la oficina de la SSR, sin embargo, el conductor se fue con Stark, dejando a Jarvis solo. Sin entender lo que había pasado, Jarvis notó que en el piso habían dos policías muertos, y rápidamente descubrió que Stark había sido secuestrado.

Jarvis se reunió con Sousa, Thompson y Margaret Carter cuando éstos encontraron vacío el automóvil en que Stark había sido secuestrado. Cuando Carter dijo que Fennhoff planearía esparcir el Aceite de Medianoche utilizando una aeronave, los agentes afirmaron que todos los aeropuertos públicos y privados estaban clausurados. Instantáneamente, Jarvis dedujo que Stark sería hipnotizado por Fennhoff para que él mismo fuera culpado por el ataque a miles de civiles usando una de sus propias avionetas; Thompson comentó que eso sería imposible, considerando que todos los aviones de Stark habían sido confiscados. Jarvis se vio obligado a revelar que Stark tenía otro almacén secreto con más vehículos de colección, por lo que el equipo decidió viajar a dicho lugar.[8]

Incursión en el Almacén de Howard Stark

"Srta. Carter, tengo el avión de Stark en la mira. Estamos a dos kilómetros de tierra. Srta. Carter, ¿quiere que dispare? ¡Srta. Carter! ¿Me escucha? ¡Srta. Carter! ¡Por favor, respóndame!"
"No, necesito más tiempo."
"¡No hay mas tiempo!"
―Edwin Jarvis y Margaret Carter[fnt.]

La teoría de Jarvis resultó ser cierta, ya que cuando llegaron al almacén, Howard Stark, estando bajo el control mental de Johann Fennhoff, ya había despegado su avión para atacar la Ciudad de Nueva York con Aceite de Medianoche. Como Fennhoff y Dorothy Underwood estaban dentro de las instalaciones, Margaret Carter decidió ir tras ellos, mientras que a Jack Thompson y Daniel Sousa se les indicó abordar una avión en caso de que Carter no lograra razonar con Stark y se vieran obligados a derribarlo antes de que llegara a la ciudad. Cuando Sousa y Thompson dijieron que no sabían pilotar, Jarvis vio que la única persona capacitada para esta tarea era él mismo, así que se ofreció para la misión sabiendo que en el peor de los casos, él tendría que asesinar a Stark. Jarvis encendió uno de los aviones y antes de despegar comenzó a dudar de su misión; Thompson le advirtió que si no se apresuraba, todo sería en vano, pero Jarvis afirmó que su temor no se debía al hecho de volar, sino al hecho de tener que nunca había matado a alguien. Thompson le recordó a Jarvis que solo tendría que disparar si Carter no lograba salvar a Stark, así que él decidió ser optimista y finalmente emprendió el vuelo.

Estando a dos kilómetros de distancia de Nueva York, Jarvis le informó a Carter por radio que tenía el avión de Stark en la mira, preguntando si debía atacar. Sin saber porqué Carter estaba guardando silencio, Jarvis comenzó a alterarse debido que Stark seguía hipnotizado y ya estaban muy cerca de la ciudad. Eventualmente, Stark recuperó la razón y Carter le informó la buena noticia a Jarvis, quien con gran alivio guió a Stark de regreso al almacén.

Después de aterrizar, Jarvis le reveló a Stark que el plan de emergencia era abatir su avión en el agua antes de que llegara a la ciudad, creyendo que él hubiera propuesto eso, sin emabrgo, Stark rechazó la idea y le ordenó a Jarvis que ni en futuras circunstancias debían considerar asesinarlo o lastimarlo. Jarvis acabó siendo felicitado y abrazado por Stark, quien reconoció el valor que había tenido al realizar algo que requería de gran coraje. Acto seguido, Jarvis y Stark presenciaron el arresto de Fennhoff y se enteraron del escape de Underwood, quien según Carter no tardaría en regresar. Los tres abandonaron el almacén para regresar a la ciudad.[8]

Regalo de despedida

"¿Howard me da esto?"
"Tiene la impresión de que la muestra de sangre del Capitán América se perdió cuando estaba bajo el control del Dr. Fennhoff."
"Entonces usted me lo da."
"Le debo mucho a Howard Stark, pero él no es dueño de mi integridad. Estoy seguro que solo hay una persona en el mundo que sabría qué hacer con eso. Usted, Srta. Carter."
Margaret Carter y Edwin Jarvis[fnt.]

Al día siguiete, Howard Stark le dio pidió a Jarvis poner a disposición de Margaret Carter y Angela Martinelli uno de sus apartamentos más lujosos para que vivieran de manera gratuita el tiempo que ellas quisieran, en forma de agradecimiento por su participación en los últimos acontecimientos. Al llegar al lugar, Jarvis les indicó a ambas todas las comodidades que la residencia tenía y Martinelli le preguntó dónde estaba el teléfono, ya que quería contarle sobre esto a su madre; Jarvis le informó que todas las habitaciones tenían un teléfono disponible, por lo que ella salió del salón para explorar el lugar en busca de su nueva habitación. Estando a solas, Carter le preguntó a Jarvis qué haría ahora que no habían más misiones, y él afirmó que había descuidado sus deberes como mayordomo, por lo que su siguiente proyecto iba a ser reorganizar las especias de la cocina. Por otro lado, Jarvis le prometió a Carter que siempre estaría dispuesto a ayudarla si ella necesitaba de sus servicios en un momento posterior, afirmando que sería un honor volver a trabajar juntos.

Carter consultó en dónde estaba Stark, ya que no lo había visto desde el incidente en el almacén. Jarvis la puso al tanto de que su jefe estaba negociando con el gobierno la devolución de sus armas requisadas, debido a que consideraba peligroso que estas cayeran en las manos equivocadas. Jarvis hizo énfasis en el principal objeto que Stark tenía en su bóveda, y sacó del bolsillo de su chaqueta el vial que tenía la sangre de Steven Rogers. Carter se impresionó al enterarse de que Stark le había enviado algo tan preciado, pero Jarvis reveló que su jefe pensaba que la muestra de sangre se había perdido durante los últimos incidentes; acto seguido, Jarvis reconoció ante Carter que entregarle el vial sin autorización era una decisión propia, recordando que aunque le debía mucho a Stark, su integridad era algo que solo le pertenecía a sí mismo. Antes de despedirse de Carter, Jarvis le aseguró que en todo el mundo, la única persona que sabría qué hacer con la sangre de Rogers, era ella.[8]

Aburriéndose

"Desde nuestra última aventura, mi vida ha consistido en encerar pisos, limpiar piscinas y transportar animales exóticos. Estoy profunda y completamente aburrido."
―Edwin Jarvis[fnt.]

Después del arresto de Johann Fennhoff, las aventuras de Jarvis con Margaret Carter terminaron, por lo que él regresó a su rutina habitual como mayordomo, la cual consistía en realizar los quehaceres de la Mansión de Howard Stark, limpiar la piscina del lugar y transportar a los animales exóticos que Stark compraba para su zológico personal.[9] Anhelando tener una vida más interesante, Jarvis decidió entrenar artes marciales junto a su esposa, Ana, quien como su compañera de entrenamiento, le ayudaba a superarse cada vez más.[10]

Los Ángeles

"En ocasiones, la reserva animal del Sr. Stark requiere una mano firme."
"¿No el flamenco?"
"El koala. Su apariencia adorable esconde un temperamento vil."
―Edwin Jarvis y Margaret Carter[fnt.]

A causa de un contrato de defensa que obtuvo Howard Stark en Los Ángeles, Jarvis y su esposa se mudaron con él para vivir en la hacienda que tenía en la ciudad. La gran cantidad de animales exóticos que había en Los Ángeles, fascinó a Stark, quien le encomendó a Jarvis recoger a los ejemplares que él compraba para trasladarlos a su zológico privado.[9] Durante este tiempo, Jarvis se encargó de cuidar a un koala que tenía mal temperamento, razón por la que comenzó a utilizar dardos tranquilizantes a fin de no ser atacado.[11] Con todas las hazañas que Jarvis le relató a Ana sobre sus misiones con Margaret Carter; ésta le hizo a la agente un liguero que también funcionaba como funda para un arma pequeña.[9]

Reuniéndose con Margaret Carter

"Srta. Carter"
"Mi querido Sr. Jarvis. Gracias por venir por mí, espero no sea una molestia."
"Claro que no. Estoy muy feliz de verla. ¿Nos vamos?"
―Edwin Jarvis y Margaret Carter[fnt.]

Al enterarse de que Margaret Carter vendría a Los Ángeles, Jarvis se entusiasmó en ir a recogerla y se reunió con ella en el aeropuerto. Cuando Carter bajó del avión, Jarvis la recibió y la saludó diciéndole la felicidad que le causaba volver a verla; cuando se disponían a irse, Jarvis le informó a Carter que lamentablemente no sería la única invitada en la Hacienda de Howard Stark, explicando la razón de que un flamenco estuviera en la parte trasera del automóvil. Jarvis le presentó a Bernard Stark, el nuevo integrante de la familia Stark. Durante el camino, Jarvis le informó a Carter que Stark ahora se dedicaba a producir películas y también se quejó sobre las costumbres de las personas de Los Ángeles, del insoportable calor que hacía, del follaje presente en la ciudad y por último, de las irresponsabilidad con la que las personas conducían, advirtiéndole a su amiga que debía cuidarse mucho sobretodo con los conductores.

En busca de convencer a Carter de que lo necesitaba, Jarvis le pidió que lo dejara acompañarla a cualquier lugar que ella deseara, asegurando que solo sería durante el tiempo que Stark estuviera ausente. Al llegar a su destino, Jarvis la dejó en la Agencia de Talentos Auerbach, la cual era la fachada oficial de la Reserva Científica Estratégica en Los Ángeles.

Más tarde el mismo día, Jarvis recogió a Carter para llevarla a la hacienda donde se quedaría y le presentó a su esposa, Ana Jarvis, quien le tenía a Carter un regalo. Mientras conducía hacia el estacionamiento, Jarvis se detuvo para presenciar odiosamente a Bernard, el flamenco al cual no pudo encerrar exitosamente. Ya en casa, Jarvis trató de evitar incomodar a su amiga siendo cariñoso con Ana, pero ella lo saludó con un beso muy apasionado, dejando a Jarvis avergonzado.

Como parte de una operación en la que Carter debía interrogar a Calvin Chadwick, Jarvis la acompañó a una carrera de caballos, sabiendo que Chadwick asistiría al evento junto a su esposa, la actriz Agnes Cully, más conocida como Whitney Frost. En el hipódromo, Jarvis conversó con Cully y se hizo pasar por el jefe de producción de Stark Pictures, mientras Carter hablaba con Chadwick sobre la misteriosa muerte de Jane Scott. A medida que Jarvis le hablaba a Cully acerca de lo interesado que estaba en trabajar con ella, su mentira comenzó a hacerse evidente, no obstante, antes de que Cully le hiciera más preguntas que no sabía responder, Carter le avisó que debían retirarse porque el caballo al que le habían apostado, perdió la carrera.

Poco después, Jarvis llevó a Carter al edificio forense del condado de Los Ángeles, pero al entrar, descubrió que estaban retirando restos humanos, así que decidió esperar afuera. Mientras Jarvis esperaba limpiando algunas manchas en su auto, vio a Andrew Henry secuestrar a Jason Wilkes, sin embargo, no reaccionó a tiempo y el detective lo derribó.

Carter y Daniel Sousa encontraron a Jarvis inconsciente y lo llevaron con él para perseguir a Henry. Jarvis viajó en el asiento trasero y cuando despertó, se preocupó de que su nariz se hubiera visto afectada estéticamente por el golpe. Al encontrar un rastro de Henry, Jarvis se encargó de vigilar el lugar mientras Carter y Sousa seguían al sospechoso a pie, pero antes de dejarlo, ellos le dieron un arma y una linterna para protegerse o llamar la atención de la policía cuando llegaran.

En la noche, Jarvis recogió a Carter en la oficina para llevarla de vuelta a la hacienda.[9]

Mañana de entrenamiento

"Sr. Jarvis, yo no haría eso si..."
"¡No sea tímida! No la lastimaré demasiado."
"En serio, no creo que deba hacer eso."
―Edwin Jarvis y Margaret Carter[fnt.]

Al día siguiente, Jarvis estaba entrenando en el jardín cuando Margaret Carter llegó y lo vió levantando unas pesas. Él explicó que había iniciado un régimen de ejercicios físicos, afirmando haber aprendido artes mortales, tales como boxeo, esgrima y judo. Cuando Carter tomó un espadín y retó a Jarvis, éste se lo quitó justificando que la esgrima era un deporte de caballeros y particularmente, su propio pasatiempo favorito. Tras que Jarvis dijera que se había vuelto un peligroso judoca, Carter se burló de él preguntándole cuántos mayordomos podrían decir algo parecido, así que éste se puso en guardia y la desafió a derribarlo. Inicialmente, Carter se negó a pelear, pero como Jarvis comenzó a golpearle los hombros con la intención de provocarla, ella lo tumbó en el suelo con una técnica de lucha que había aprendido de su hermano. Estando en el suelo, Jarvis fingió rendirse y le extendió su mano a Carter como si quisiera ayuda para levantarse, no obstante, él le jaló el brazo y la sorprendió dándola vuelta y dejándola en el piso, ésta vez, inmovilizada. Carter se sorprendió de su derrota y en ese momento, Ana Jarvis los encontró y reconoció rápidamente que ésta había caído en la maniobra que Jarvis llamaba "Tortuga furiosa patentada". Jarvis reveló que Ana había sido su compañera de lucha el último año, y que era la única que conocía sus fortalezas y debilidades. Después de entregarle a Jarvis una bebida, Ana destacó que la principal fortaleza de su esposo era estar en el suelo, y después les dijo a ambos que el té estaba listo a menos de que quisieran seguir luchando. Carter agradeció el gesto, pero le pidió a Jarvis cambiarse de ropa para llevarla a la oficina.[10]

El auto de diversión de Howard Stark

"Pensé que lo adecuado sería el auto de diversión del Sr. Stark. Debo mostrarle un par de cosas."
―Edwin Jarvis a Margaret Carter[fnt.]

En la tarde, Jarvis le facilitó a Margaret Carter uno de los automóviles de Howard Stark, debido a que ella lo necesitaría para salir. Tras revelarle a Carter que el auto de diversión de Stark era el que le iba a prestar, Jarvis procedió a explicarle qué hacían los botones especiales del vehículo; le mostró que contaba con una botella de champán, un mecanismo para oscurecer los vidrios y tener privacidad, un compartimiento trasero para cambiarse de ropa, y finalmente, un sistema de rastreo que Stark utilizaba para que Jarvis buscara el auto en caso de que él lo dejara atrás después de haberse ido a pasar la noche con una amante. Carter quedó impresionada al pensar en las depravadas ideas que a Stark se le habían ocurrido para crear un automóvil como éste, acto seguido, presionó un botón creyendo que así encendería la radio, pero Jarvis le dijo que no servía para eso, por lo que la vió reclinar el asiento y descubrir accidentalmente el espejo que Stark tenía en el techo del automóvil. Después de esto, Jarvis la dejó marcharse a su cita.

Esa misma noche, Jarvis estaba en el patio intentando atrapar a Bernard Stark sin ser mordido por éste, cuando su esposa le avisó que el sistema de rastreo del auto de Stark había sido activado. Sabiendo que Carter había activado la señal de emergencia por una razón importante, Jarvis llamó por teléfono a Daniel Sousa y le informó que ella estaba en problemas. Al llegar al Observatorio Griffith, Jarvis y Sousa encontraron el auto abandonado y varios casquillos de bala, por lo que regresaron a la Agencia de Talentos Auerbach. Allí, Jarvis le explicó a Rose Roberts lo que habían encontrado y vieron a Sousa descargar su ira al enterarse de que Carter estaba en peligro sin haber dejado rastro alguno. Finalmente, Jarvis acompañó a Sousa a la sede de Energía Isodyne, lugar en el que encontraron a Carter gravemente afectada debido a que Jason Wilkes había muerto en una misteriosa explosión. Ella le pidió a Jarvis llevarla a casa y él accedió gentilmente a hacerlo.[10]

Visitando el set de Películas Stark

"Esta Materia cero podría ser el descubirmiento del siglo."
"Tan importante que Isodyne inventó la historia de que el Dr. Wilkes era comunista."
"Esa es una trampa muy fácil."
Howard Stark y Edwin Jarvis[fnt.]

Jarvis llevó a Margaret Carter a visitar a Howard Stark, quien estaba en el set de filmación de su nueva película, la adaptación cinematográfica de Kid Colt. Jarvis y Carter recorrieron el lugar hasta que Stark le ordenó a sus empleados ir a almorzar, debido a que estos dos se cruzaron en la toma y acabaron arruinando la escena. Stark se les acercó y le ofreció a Carter interpretar a una "moza insolente", pero ella no quiso hacerlo, afirmando que preferiría ser una vaquera. Luego los dos discutieron qué tan efectivo era crear una película basada en un cómic.

Mientras Carter le mostraba a Stark un video de la Materia cero, Jarvis preparó unas bebidas y explicó que habían teorizado que Energía Isodyne estaba intentando culpar a Jason Wilkes, y que habían inventado que él era un espía ruso. Stark revisó el prendedor que Carter había conseguido en su misión anterior, y les informó que el símbolo de éste pertenecía al Club Arena; un centro para caballeros que únicamente aceptaba a hombres blancos y ricos, destacando que ni siquiera Jarvis podría ingresar, al ser considerado demasiado moreno para sus estándares. Después de esta explicación, Jarvis le informó a Carter que el Club Arena llevaba varios años intentando reclutar a Stark, pero éste los rechazaba repetidamente a causa de que no permitían la entrada a mujeres. Cuando Carter reveló que Dorothy Underwood también estaba involucrada, Stark preguntó quién era ella, sólo para que Jarvis le recordara incómodamente que se trataba de la misma mujer que lo había secuestrado hacía un tiempo.

A la mañana siguiente, Jarvis asisitió a una fiesta que Stark hizo en la piscina de su hacienda y se paseó por el lugar repartiendo bebidas hasta que Carter llegó y le preguntó qué estaba pasando. Éste le informó que las modelos presentes eran "asistentes de producción" que Stark había contratado, aunque reconoció que ninguna de ellas era de gran utilidad. Finalmente, Carter explicó el plan que tenía, el cual constaba en infiltrarse en el Club Arena para instalar micrófonos espía. Stark dijo que el plan sería aburrido y que no podría hacerlo porque sólo se le permitía el paso a hombres, pero Carter aseguró que su plan sería más divertido de lo que sonaba y logró convencerlo de ayudarla.[12]

Invadiendo el Club Arena

"Por aquí está el bar, señoritas. Pasen. No sean tímidas."
―Edwin Jarvis[fnt.]

Jarvis acompañó a Howard Stark y Margaret Carter al Club Arena, como parte de su plan de infiltración. Él abrió las puertas del lugar bajo las órdenes de Stark y le dijo a las chicas que podían acomodarse sin sentirse tímidas. Jarvis se quedó con Stark mientras él y las demás chicas causaban un alboroto con el propósito de darle a Carter el tiempo suficiente para escabullirse e instalar sus micrófonos espías. A causa de que todos en el club estaban impresionados y entreteniéndose con las mujeres, Jarvis se acercó al barman para enseñarle a hacer martinis de forma rápida. Finalmente, Jarvis fue a buscar a Carter y la encontró siendo descubierta por un guardia; fingiendo que Carter estaba buscando el baño, Jarvis le indicó a qué pasillo debían dirigirse, y ella se fue con él. Sabiendo que su presencia comenzaba a ser sospechosa, Jarvis le informó a Stark que debían irse y todos abandonaron el club.[12]

Siendo una voz incorpórea

"No tengo ganas de pasar la eternidad como una voz incorpórea."
―Edwin Jarvis a Margaret Carter[fnt.]

Más adelante, Margaret Carter regresó a la Hacienda de Howard Stark estando asustada, ya que aparentemente se había infectado con Materia Cero. Jarvis observó cómo Stark realizó pruebas en Carter; y frunció el ceño cuando Stark dejó caer una botella de vino al piso, la cual se rompió. Stark comenzó a actuar como profesor de ciencias y escuchó la hipótesis de Jarvis, a quien comenzó a tratar como alumno. Tras que Jarvis acertara en su teoría, Stark los llevó a su laboratorio y explicó que él y su mayordomo habían estado trabajando en una mezcla química capaz de revelar fotografías, con la intención de hacer que Películas Stark fuese situada entre las grandes industrias. Al probar la mezcla química alrededor de Carter, Jason Wilkes apareció, revelando que no había muerto, sino que había desaparecido del espectro visible, por lo que Jarvis preguntó si su cuerpo ahora se manifestaba mediante un espectro ultravioleta.

Como la mezcla resultó no efectiva al desvanecerse rápidamente, Jarvis anotó en su libreta una lista de cosas que Stark necesitaría para recrear la sustancia, y también queso velveeta. Al finalizar la lista, Stark le ofreció a Jarvis dejarlo ir si él quería trabajar a tiempo completo con Carter, asegurando que estaría de acuerdo con la decisión que él tomara, no obstante, Jarvis afirmó estar conforme con su trabajo. Acto seguido, se retiró a la farmacia.

En la noche, Jarvis se dirigió al jardín y encontró a Carter haciendo ejercicio para aliviar el estrés; él le preguntó si necesitaba un compañero de entrenamiento, pero cambió de parecer al ver los golpes que recibiría si Carter lo aceptaba. Al ver a Carter entretenida golpeando su saco de boxeo, Jarvis le dio las buenas noches y se marchó. Momentos después, Jarvis notó que algo estaba pasando y al salir, vio a Carter luchando contra un hombre enmascarado; rápidamente, Jarvis se unió a la lucha y golpeó al atacando con una mancuerna, pero éste lo derribó. Estando en el suelo, Jarvis tomó al agresor desde los brazos y le aplicó su "Tortuga furiosa patentada", haciéndole caerse también. Jarvis miró a Carter y ella le disparó al hombre enmascarado, quien huyó con una herida en la mano.

A la mañana siguiente, Jarvis instaló en la casa un sistema de seguridad, el cual se activaba al abrir las puertas sin autorización previa. Carter lo encontró trabajando y reconoció que el ataque de la noche anterior, no la haría detener su búsqueda de Agnes Cully. Jarvis le mostró cómo funcionaba la nueva alarma, la cual constaba en la voz de él mismo advirtiéndole al intruso que no debía ingresar al lugar en cuestión. Como Carter encontró poco atemorizante su tono de voz, Jarvis dijo que odiaría pasar la eternidad siendo una voz incorpórea.[12]

Capturando a Rufus Hunt

"¿Qué opina de cometer un delito, Sr. Jarvis?"
"En este caso, estoy a favor."
Margaret Carter y Edwin Jarvis[fnt.]

En un intento averiguar más sobre Agnes Cully, Jarvis y Margaret Carter siguieron a su esposo, el candidato al senado Calvin Chadwick, hasta su oficina de campaña. Mientras Carter esperaba en el auto, Jarvis entró a la oficina y regresó con una piocha de campaña para ella, quien la arrojó fuera del auto sin mirarla. Mientras observaban a Chadwick salir de la oficina para subirse a su auto, Jarvis comentó con gran impresión que el conductor de Chadwick tenía una venda en la mano, el mismo lugar en el que le habían disparado al atacante en la hacienda durante la noche anterior, descubriendo así que el agresor era el chofer de Chadwick.

Jarvis esperó mientras Carter solicitaba información del misterioso conductor; ella regresó y le dijo que el hombre se llamaba Rufus Hunt, un ex soldado dado de baja, que ahora trabajaba como jefe de seguridad en el Club Arena. Carter trató de buscar la forma de capturar a Hunt sin que éste los atacara, dado que en el encuentro anterior los había vencido a ambos. Jarvis sugirió usar el rifle de dardos tranquilizantes que usaba para domar a los animales de Howard Stark, y Carter estuvo de acuerdo con el plan.

Fingiendo se un oficial de policía, Jarvis golpeó a la puerta de Hunt y le ordenó salir, sabiendo que el individuo escaparía por la puerta trasera. Al mismo tiempo, Carter entró al patio trasero de la casa y esperó a Hunt armada con el rifle. A pesar de la terrible actuación de Jarvis, Hunt cayó en la trampa e intentó escapar, solo para ser confrontado por Carter. Después de que Carter lograra dejar a Hunt inconsciente, Jarvis la ayudó a encerrarlo en el baúl del automóvil para llevárselo, sin embargo, Hunt despertó momentáneamente y golpeó a Jarvis en el pecho, apuñalándolo con el dardo tranquilizante antes de que Carter le diera un golpe certero. Jarvis se desplomó justo después de notar que tenía un dardo en el pecho, por lo que Carter lo subió al vehículo estando inconsciente.

Aún estando dormido, Jarvis llegó a la Hacienda de Howard Stark y Carter lo recostó en un sofá con ayuda de Daniel Sousa, quien estaba esperándolos y acabó discutiendo con Carter por haber secuestrado a un hombre, mientras Jarvis balbuceaba.

Más tarde, Jarvis ayudó a Jason Wilkes escribiendo en un pizarrón lo que él le indicaba, a causa de que no podía hacerlo mientras era intangible. Cuando Carter y Sousa regresaron a la hacienda, indicaron que habían dejado ir a Hunt sin decirle que le habían colocado un micrófono en la espalda. En la noche, Jarvis y los demás escucharon por radio la discusión que Hunt tuvo con Cully por su captura, y más adelante lo oyeron gritar de dolor hasta que la transmisión se perdió.[11]

En busca del cuerpo de Jane Scott

"Sr. Jarvis, ¿Howard tiene una carrosa?"
"No. Pero tiene la vagoneta."
"Servirá."
"¿Para qué?"
"Vamos a robar el cuerpo de Jane Scott."
Margaret Carter y Edwin Jarvis[fnt.]

Jarvis se despertó en la noche y se reunió con Margaret Carter y Jason Wilkes, quienes estaban discutiendo sobre la ubicación del cuerpo de Jane Scott; Wilkes afirmó "sentir" dónde estaba el cadáver de Scott, señalando un frigorífico en un mapa del condado. Carter le preguntó a Jarvis si Howard Stark tenía una carrosa, pero Jarvis reveló que lo más parecido que tenía era una vagoneta, la cual Carter aceptó utilizar para transportar el cadáver a la hacienda.

Al llegar al frigorífico, en lugar de hacer que Carter se parara en la vagoneta para alcanzar el ducto de ventilación, Jarvis prefirió levantarla porque sus tacones habrían rayado la pintura del vehículo. Pretendiendo quedarse esperando afuera, Jarvis no intentó subir, pero Carter lo convenció de acompañarla a pesar de que él no quería estar en un lugar tan sucio. Mientras recorrían el respiradero, Jarvis se quejó del frío que hacía porque esto le recordaba a las conservas de durazno y las arañas que habían en el sótano de la casa de su abuela; Carter le aseguró que estaban a salvo y que no había nidos de arañas en ninguna parte. Al asomarse por una rendija del techo, Jarvis y Carter encontraron el cadáver de Scott, pero al mismo tiempo Agnes Cully y Calvin Chadwick entraron a la bodega. Escondidos, Jarvis y Carter vieron a Chadwick abrir la cápsula donde estaba el cuerpo y Cully absorbió la Materia cero que había en él. Estando horrorizados por las habilidades de Cully, Jarvis y Carter la escucharon decir que necesitaba una bomba atómica.

De regreso en la hacienda, Wilkes reveló que Cully necesitaba la bomba para recrear la explosión que creó la anomalía que atrajo a la Materia Cero, y le pidió a Jarvis y Carter impedir que Cully consiguiera el artefacto. Wilkes explicó que dos bombas atómicas quedaron en custodia de la Roxxon Oil Corporation después de la Segunda Guerra Mundial, así que Carter propuso infiltrarse en el depósito donde estaban almacenadas y robarlas, pero Wilkes no apoyó la idea porque que Roxxon tenía tantas instalaciones que nunca sabrían cuál era la indicada. En ese momento, Jarvis reveló que debido a la rivalidad entre Stark y Hugh Jones, su jefe tenía conocimiento sobre todos los almacenes de Roxxon, y en particular había uno que podría ser al que tenían que ir. Jarvis le informó a Carter que sólo podrían entrar si tenían una llave especial, ya que si no, morirían a causa de los extremos sistemas de seguridad. Más tarde, Carter regresó a la hacienda con la llave que le robó al mismo Jones y comenzaron a planear la infiltración.

Jarvis buscó una fotografía del depósito y detalló cuántos guardias habían en cada sector, después dijo que tendrían que dirigirse al elevador de servicio, utilizar la llave de Jones y bajar a los niveles inferiores, en los cuales debía estar la bomba. A pesar de que Carter pidió más detalles sobre el personal de seguridad que enfrentarían, Jarvis contestó que nunca habían logrado averiguar sobre esto. Estando listos y con necesidad de un equipo, Jarvis, Carter y Sousa visitaron la Agencia de Talentos Auerbach, donde reclutaron a Rose Roberts y Aloysius Samberly para la misión.[13]

Infiltración en el Almacén de Roxxon

"Gran trabajo."
"Para que lo sepan... eso no se pareció a hacer un suflé."
Daniel Sousa y Edwin Jarvis[fnt.]

Al llegar al Almacén de Roxxon donde estaba la bomba, Jarvis y Daniel Sousa se quejaron con Margaret Carter, creyendo que Rose Roberts y Aloysius Samberly no lograrían deshacerse de los guardias de la entrada, sin embargo, estos tuvieron éxito y Jarvis cambió su opinión sobre ellos. Tras salir del elevador de servicio, Jarvis y compañía recorrieron un nivel lleno de bodegas en busca de la bomba, hasta que él mismo las encontró y se lo informó al equipo. Como no estaban solos en el lugar, Roberts abandonó el grupo para ir por los matones de Agnes Cully, dejando a Jarvis, Carter, Sousa y Samberly a cargo de la bomba. En un intento de cerrar el pasillo para no ser interrumpidos, Samberly accidentalmente cerró la puerta de la bodega donde estaba Jarvis con la bomba, dejándolo encerrado y haciéndole entrar en pánico. Carter también se tuvo que marchar para luchar con los matones, por lo que Sousa se vio obligado a guiar a Jarvis en la desmantelación de la bomba, para horror de éste. A pesar de sentir náuseas por los nervios, Jarvis intentó calmarse y Sousa le indicó cómo sacar la bomba de la caja, quitar los tornillos de seguridad, ponerse los guantes y utilizar las tenazas, comparando la maniobra que haría con sacar un suflé del horno, para tranquilizar a Jarvis. Con mucho cuidado, Jarvis retiró la barra de uranio de la bomba y la puso en un maletín, sin embargo, Sousa le pidió no celebrar, ya que había una segunda bomba que desactivar. Finalmente, Jarvis retiró la segunda barra y se tranquilizó sabiendo que lo peor había pasado. Cuando Samberly logró abrir la puerta, Jarvis salió estando asustado y le aclaró a Sousa que lo que había hecho no se parecía en nada a sacar un suflé del horno.

Sousa le pidió a Jarvis, Roberts y Samberly marcharse en diez minutos si él y Carter no llegaban a reunirse con ellos en el vehículo. Poco después, Sousa y Carter llegaron, pero ella había sufrido una herida en el abdomen. Mientras Carter sangraba, Jarvis y Sousa la llevaron a la casa de Violet, debido a que ir a un lugar público sería arriesgado. En casa, Violet dio instrucciones y le pidió a Jarvis hervir agua para curar a Carter. Más tarde, Jarvis recogió a Carter y se alegró de verla despierta, así que la llevó a la Hacienda de Howard Stark, donde le preparó una cama para que descansara y antes de irse a dormir, Jarvis le dijo que sus aventuras sólo serían divertidas si ella volvía estando sana.[13]

Alianza con Dorothy Underwood

"No llevará ningún arma."
"No habla en serio."
"Si le doy una, seguro Dottie se la quitará."
"Me ofende mucho esa afirmación. Y no veo cómo se sienta segura enviarme con... ella desarmado."
Margaret Carter y Edwin Jarvis[fnt.]

Al día siguiente, Jarvis se dirigió a la habitación de Margaret Carter para curarle la herida que se había hecho la noche anterior y evitar que se le infectara. Mientras Ana observaba el procedimiento, Jarvis y Carter le explicaron cuan doloroso era para ésta última caminar, dormir, respirar y comer. Sabiendo que al día siguiente tendrían una nueva tarea, Jarvis avisó que iría con Jason Wilkes a realizar preparativos y se despidió de su esposa. Después, Jarvis visitó el laboratorio y le preguntó a Ana dónde estaban sus mancuernillas de marfil, a lo que ella le contestó que en el armario de su habitación; estando emocionado por dirigir una operación en terreno, Jarvis le comentó a Ana cuán estimulante sería la experiencia, pero ella salió de la sala estando aparentemente afectada por el riesgo que correría su esposo.

Ya teniendo puesto su traje de fiesta, Jarvis regresó con Carter y se reencontró con Dorothy Underwood, la mujer con la que tendría que ir a la fiesta en el Gran Hotel MacArthur haciéndose pasar por su pareja. Jarvis se acercó a Carter y le preguntó qué clase de arma llevaría, dado que no confiaba en Underwood, sin embargo, recibió la noticia de que iría desarmado, ya que Carter sospechaba que Underwood podría quitarle el arma para escapar. A pesar de haberse sentido ofendido, Jarvis entendió a qué se refería Carter cuando ella le hizo notar que Underwood le había robado su reloj de muñeca en el momento en que entró a la habitación. Tras quitarle a Underwood su reloj robado, Jarvis le pidió a Carter aunque sea un cuchillo o un bastón con una daga oculta, pero Carter se mantuvo firme en no enviarlo armado. Para dejarle a Jarvis claro que sería muy peligroso entregarle un arma, Carter encendió el secador de pelo de Underwood para que no los escuchara, pero para sorpresa de ambas, Jarvis comenzó a realizar pequeñas actuaciones simulando las formas en que Underwood podría atacarlo, apuñalarlo o envenenarlo, hasta que se tiró al piso para representar su propia muerte. Antes de partir al hotel, Jarvis recibió un par de gafas con comunicador integrado y Underwood un sombrero con las mismas capacidades.[14]

Infiltración en el Gran Hotel MacArthur

"Srta. Underwood, usted es una molestia. Pero por los próximos diez minutos, va a seguir las instrucciones y se va a conducir como una profesional. ¿Entendido?"
"Sí, Sr. Jeeves."
―Edwin Jarvis y Dorothy Underwood[fnt.]

Al llegar al Gran Hotel MacArthur, Jarvis y Dorothy Underwood comenzaron a bailar para pasar desapercibidos, notando que a su alrededor estaba Agnes Cully, Calvin Chadwick, Vernon Masters, y finalmente, también vieron llegar al jefe Jack Thompson. Jarvis y Underwood se apartaron un momento y le informaron sobre la presencia de Thompson a Margaret Carter y Daniel Sousa, quienes estaban comandando la operación desde afuera. Jarvis sugirió abortar la misión a causa del peligro que corrían con Thompson en el lugar, pero Carter no se lo permitió, ordenándole completar la misión de obtener una muestra de la sangre de Cully sin que Thompson los viera. Aún temeroso, Jarvis decidió completar su tarea, pero al girarse, descubrió que Underwood había desaparecido. Eventualmente, Jarvis encontró a Underwood acercándose sigilosamente a Thompson para matarlo, pero corrió tras ella y se la llevó sin que el agente los viera. Al ver que Underwood no estaba tomando en serio las instrucciones de Carter, Jarvis le dejó claro lo fastidioso que era trabajar con ella y le pidió seguir las indicaciones como si fuera una profesional, algo que Underwood aceptó. Habiendo dividido las tareas, Jarvis acordó distraer a Thompson mientras que Underwood se encargaría de obtener una muestra de la sangre de Cully.

Jarvis se acercó a la barra del hotel y saludó a Thompson amistosamente, quien le preguntó si los mayordomos tenían autorización para entrar al hotel; Jarvis informó que ese era uno de los privilegios que tenía trabajar para Howard Stark, uno de los principales contribuyentes a la campaña de Chadwick. Thompson le preguntó porqué estaba usando anteojos, y Jarvis tuvo que inventar que tenía astigmatismo en un ojo. Finalmente, Thompson lo confrontó y le preguntó dónde estaba Carter, y esta vez, Jarvis le aseguró que ella estaba en la Hacienda de Howard Stark leyendo una novela policiaca. A pesar de que Thompson intentó evadirlo para ir a ver si había algo sospechoso, Jarvis lo detuvo haciéndole preguntas innecesarias, por lo que finalmente le aconsejó no confiar en los políticos con que se estaba relacionando, sin embargo, Thompson le aconsejó sarcásticamente limpiar las camisas de Stark con bicarbonato, pero Jarvis no entendió a qué iba ese comentario.

Jarvis le informó a Carter que Thompson tenía grandes sospechas sobre la operación, y Sousa le notificó que habían perdido el contacto con Underwood, así que Jarvis comenzó a subir varias escaleras en busca de su acompañante perdida. A medida que subía las escaleras, Jarvis escuchó la conversación entre Carter y Sousa, enterándose así de que la novia de éste último, había roto con él por culpa de la misma Carter, declaración que dejó a Jarvis perplejo. Tras perder el contacto, Jarvis salió del hotel a reunirse con Carter y Sousa, solo para notar que había un guardia tirado en el piso junto a ellos. Jarvis afirmó que a pesar de haber perdido el rastro de Underwood, logró recuperar la muestra con la sangre de Cully; en ese momento, los tres notaron que la fiesta había terminado y decidieron marcharse.[14]

Localizando a Dorothy Underwood

"Srta. Carter, ¿no siente que la repentina e inexplicable aparición de la señal es... muy conveniente?"
"No es inexplicable, Sr. Jarvis. Vamos directo a una trampa."
―Edwin Jarvis y Margaret Carter[fnt.]

Más adelante, Jarvis enfocó sus esfuerzos en reparar el localizador que tenía Dorothy Underwood cuando se le perdió el rastro, y lo logró, justo antes de que Margaret Carter llegara al laboratorio de Howard Stark. Jarvis encendió el dispositivo de búsqueda y al notar notar que el collar de Underwood estaba fuera del radar, Carter pensó en ubicarse en un lugar alto para tener mayor cobertura. Tras que Jarvis sugiriera usar un dirigible que Stark tenía guardado, Jason Wilkes interrumpió la conversación y discutió con Carter la razón de intentar salvar a una asesina rusa en lugar de trabajar completamente en su condición molecular.

Más tarde, Jarvis encendió la cámara de contención que su esposa, Ana, y Wilkes habían construido, la cual funcionó correctamente y el científico logró regresar a su estado normal, besando a Carter justo después de comprobar que ahora era tangible. Después de que Ana saliera para prepararle un plato de comida húngara a Wilkes, éste último le preguntó a Jarvis qué tal sabía dicho plato, sin embargo, Jarvis solamente hizo una seña y se limitó a contestar.

Repentinamente, el rastreador que Jarvis había reparado comenzó a sonar, y se enteraron de que Underwood se encontraba cerca de un pueblo llamado Newhall, en el Valle Santa Clarita. Antes de partir, Jarvis se acercó a Carter para sugerirle que la repentina aparición de Undwerwood había sido muy sospechosa, a lo que Carter le contestó que obviamente se trataba de una trampa a la cual debían ir.[15]

Despedida

"Estás preocupada. Te aseguro que la Srta. Carter es muy capaz de enfrentarse a lo que sea que nos espera."
"No estoy preocupada por ella."
"Si prefieres que no vaya..."
"No. Te necesita. Y sé que disfrutas la acción."
―Edwin Jarvis y Ana Jarvis[fnt.]

Al salir de la Hacienda de Howard Stark, Jarvis se armó con el Jitterbug y le explicó a Margaret Carter cómo funcionaba el arma, haciendo una prueba en el mismo lugar y destruyendo algunas sillas cercanas. Debido al ruido causado, Ana salió de la casa para entregarle a Jarvis un abrigo oscuro, sabiendo que se infiltrarían en un lugar peligroso.

Cuando recibió un sorpesivo abrazo por parte de Ana, Jarvis notó que ella estaba preocupada, así que comenzó a decirle cuán capaz era Carter de defenderse sola. A pesar de esta respuesta, Ana señaló que no estaba preocupada por la seguridad de Carter sino por la de Jarvis; así que él se abrió a la posibilidad de no realizar la misión si Ana no estaba de acuerdo. Jarvis besó la mano de Ana y le prometió que todo estaría bien, no obstante, ella le pidió no hacer promesas que no podría cumplir. En ese momento, Carter llegó con sus cosas, Jarvis cerró el automóvil y emprendieron el viaje.[15]

Creando una distracción

"El código del artefacto era 34-24-34, las medidas de Carol Lombard. Soy un tonto, accidentalmente puse las medidas de Barbara Stanwyck, 33-23-33, que es una función totalmente distinta."
"¿Qué hace Barbara Stanwyck?"
"Naturalmente, ese es el código de... detonación retardada."
―Edwin Jarvis, Margaret Carter y Dorothy Underwood[fnt.]

Durante el camino a la localización de Dorothy Underwood, Jarvis le habló a Margaret Carter sobre sus pretendientes, Daniel Sousa y Jason Wilkes; comenzando a enumerar las mejores características de ambos y revelando accidentalmente que había oído algunas partes de la conversación que había tenido con Sousa durante la Infiltración en el Gran Hotel MacArthur, para molestia de Carter. A pesar de que Carter inicialmente se molestó al creer que Jarvis la estaba criticando por ser "liberal", él le dijo que no se trataba de eso, sino de que subestimaba su atractivo de una manera en que no lo comprendía; finalmente, Carter le contó a Jarvis parte de sus problemas y él simplemente guardó silencio escuchándola como un amigo, ya sitiéndose aliviado por ocultarle a Carter que había oído una charla privada.

Jarvis y Carter entraron al Rancho Chadwick, armados con el Jitterbug y un rifle respectivamente. Jarvis se encargó de distraer a un guardia para que Carter lo noqueara por la espalda. Si bien la estrategia funcionó, el guardia dejó caer su arma al desplomarse y ésta se disparó, alertando a todos los guardias que habían en el lugar. A medida que los guardias se acercaban a ellos exigiéndoles rendirse, Jarvis le pidió a Carter ubicarse atrás de él mientras activaba el Jitterbug, no obstante, éste no funcionó y Jarvis con Carter se vieron obligados a rendirse. Tras ser arrestados, los dos fueron atados y encerrados en el sótano del rancho, donde se encontraron con Underwood.

Sintiéndose enojado por el desperfecto que había sufrido el Jitterbug, Jarvis comenzó a repetir varias veces la combinación de activación. Después de liberar sus brazos y sus piernas de un pilar, Jarvis descubrió que había introducido una clave incorrecta; accidentalmente puso las medidas de Barbara Stanwyck, 33-23-33, en lugar de las de Carol Lombard, 34-24-34, siendo las primeras las que actibavan la detonación retardada del Jitterbug. En el techo del sótano, Jarvis, Carter y Underwood sintieron la explosión del artefacto y al subir, vieron a todos los guardias inconscientes.

Cuando Underwood les dijo que Vernon Masters la había encerrado e interrogado, Carter se preguntó porqué a ellos no, deduciendo así que habían caído en la trampa de Agnes Cully. Underwood explicó que la trampa no era dirigida hacia ellos sine que se trataba de una distracción para atacar la hacienda. Jarvis y Carter se marcharon sabiendo que Ana y Wilkes estaban en peligro.

Jarvis golpeó con el Jitterbug a un guardia que estaba despertándose, le quitó su arma y amenazó a Underwood para que siguiera sus órdenes sin cuestionarlos. Tras un largo camino en el que temió por la seguridad de su esposa, Jarvis llegó a la hacienda y vio a Ana tirada en el piso con una herida de bala en el abdomen, por lo que comenzó a gritar en busca de ayuda. Mientras Ana era intervenida quirúrgicamente en el hospital, Jarvis se quedó en la sala de espera, donde fue visitado y consolado por Carter.[15]

Cuidando de Ana

"Te prometo usar la corbata violeta que me tejiste. Te prometo cocinar tarta de manzana una vez a la semana. Prometo no morder el tenedor con fuerza cuando coma. Prometo comprar un perro boyero de berna. Prometo que me gustará tu chaqueta marrón. Prometo creer en el horóscopo diario. Prometo que voy a protegerte hasta el día que muera. Si por favor, por favor, despiertas."
"No hagas promesas que no puedas cumplir."
―Edwin Jarvis y Ana Jarvis[fnt.]

En la mañana, Jarvis recordó la noche en que le contó a Ana que comenzaría a trabajar con Margaret Carter, la misma en la que le prometió que nada malo pasaría con sus vidas por invocucrarse en ese tipo de situaciones. Sintiendo que Ana sabría lo que pasaba, Jarvis se mantuvo intentando encender la radio, pero no logró sintonizar nada. Carter entro a la habitación y lo alentó a solo enfocarse en cuidarla, justo antes de ir a la Hacienda de Howard Stark para traerle una mejor radio que la del hospital, un cambio de ropa, su cepillo de dientes y una afeitadora para que cuando Ana despertara, lo viera tal y como lo recordaba.

Más tarde, Jarvis seguía intentando despertar a Ana, por lo que comenzó a hacerle una serie de promesas que ella siempre había esperado recibir de él, hasta que comenzó a llorar al sentir que Ana nunca despertaría. Para su sorpresa, Ana le respondió que no debía hacer tantas promesas sin saber si podría cumplirlas, así que Jarvis se alegró muchísimo al verla despertar y antes de ir por el médico, besó a Ana.

Jarvis habló con el Doctor Chung para que fuera a revisar a Ana, mientras que él llamó por teléfono a Carter para informarle que su amada había despertado y también para agradecerle su apoyo durante los peores momentos. Antes de reingresar a la habitación, el Doctor Chung conversó con Jarvis en la entrada y le indicó que a pesar de que la cirugía había salido bien, el daño que Ana había sufrido le impediría tener hijos para siempre, sugiriendo que una de las enfermeras podría decírselo para aliviar la noticia. A pesar de esto, Jarvis rechazó amablemente la idea y decidió explicarle a Ana todo él mismo, pero al momento de entrar a la sala, le mintió afirmando que su salud estaba perfecta.[16]

Cazando a Agnes Cully

"Whitney Frost le disparó a mi esposa. Iré con usted."
"No, irá de regreso al hospital."
"Quiero que pague por lo que nos hizo."
―Edwin Jarvis y Margaret Carter[fnt.]

En la noche, Jarvis regresó a la Hacienda de Howard Stark en busca de una frazada para Ana y se enteró de que Margaret Carter y Daniel Sousa irían por Jason Wilkes y Agnes Cully, razón por la que le insistió a Carter en que debía ser parte de la operación para ver la derrota de la mujer que había intentado matar a su esposa. Mientras discutían si podrí ir, el telex de Howard Stark comenzó a imprimir unos documentos, por lo que sin entenderlos, Jarvis y Carter se los entregaron a Aloysius Samberly, quien los identificó como un manual de instrucciones para construir un Cañón Gamma. Ya que Samberly comenzó a trabajar en el cañón, Carter y Sousa se quedaron sin un conductor para ir por Wilkes y Cully, excusa que Jarvis usó para finalmente unirse al equipo.

Al llegar al punto de encuentro, Jarvis estacionó la parte trasero del camión en que Carter y Sousa iban, hasta que Cully descubrió que todo era una trampa, por lo que Jarvis abandonó las instalaciones a toda velocidad mientras Joseph Manfredi y sus secuaces le disparaban al autobús en el que iban. A pesar de que Wilkes fue rescatado, éste traicionó a Carter y Sousa, y los amenazó con una escopeta para saber dónde estaban las barras de uranio que Cully necesitaba. Tras que Wilkes abandonara el camión, Jarvis detuvo el vehículo y vio a Wilkes subirse a un automóvil de Manfredi.

Debido a que el equipo irían por Cully, Jarvis visitó la Agencia de Talentos Auerbach y le entregó a Rose Roberts algunas cosas que Ana necesitaría en el hospital, incluyendo su testamento en caso de que muriera durante la misión. Al llegar al desierto de Mojave, Jarvis vio impotente a Carter, Sousa, Aloysius Samberly y Jack Thompson enfocarse únicamente en cerrar la grieta que Cully había abierto previamente, por lo que al ver que ésta escaparía, Jarvis decidió ir a matarla él mismo.

Jarvis abordó su auto a pesar de que Carter intentó detenerlo, no obstante, finalmente encontró a Cully. Al llegar a donde la grieta había sido abierta, Cully intentó explicarle porqué Wilkes estaba en el suelo, pero recibió dos disparos en el estómago por parte de Jarvis. Carter llegó y después de notar que tanto Wilkes como Cully seguían vivos, Manfredi llegó con algunos matones, quienes noquearon a Jarvis y Carter para llevárselos en un camión .[16]

Afrontando la verdad

"Ahora, ¿qué más no me has dicho? No te hace bien protegerme de la verdad, Edwin. Eres un mal mentiroso."
"Me conoces muy bien, querida."
Ana Jarvis y Edwin Jarvis[fnt.]

Durante el camino, Jarvis y Margaret Carter despertaron y lograron escaparse del camión sin que el conductor se diera cuenta. A pesar de que Carter se mostró optimista, Jarvis comenzó a quejarse con ella por haberlos dejado varados en el desierto. Debido a que ambos estaban molestos con las decisiones del otro, Jarvis y Carter se insultaron criticando las consecuencias de sus misiones, por lo que él acabó revelándole a Carter que Ana había quedado estéril después de haber recibido el disparo de Agnes Cully. Ante esta revelación, los dos se reconciliaron y repentinamente, vieron que el camión del que habían escapado venía de regreso. Mientras que Carter simuló desmayarse por estar expuesta al sol, Jarvis le pidió ayuda a los hombres de Joseph Manfredi que habían venido a buscarlos, los cuales cayeron en la trampa. Jarvis los distrajo para que Carter los venciera de forma separada. Habiéndose hecho con el camión exitosamente, los dos regresaron a Los Ángeles.

Como Carter decidió lidiar con los problemas que tenía en su trabajo, Jarvis dedicó el resto de su día completamente a cuidar a Ana. En un intento de animar a su esposa, Jarvis le propuso irse de viaje en un crucero o a Santa Bárbara. Notando que Jarvis estaba evadiendo temas importantes como la búsqueda de Jason Wilkes, Ana notó que le estaba ocultando algo. Después de que su esposa le dijiera que en lugar de atendera debería estar ayudando a sus amigos, Jarvis fue confrontado por ella para que le dijiera qué estaba pasando. Al reconocer que era un mal mentiroso, Jarvis se sentó junto a Ana y finalmente le contó que nunca podrían tener hijos biológicos a causa de su accidente.[17]

Regresando al equipo

"Sr. Manfredi, ¿qué cree que podamos hacer por usted?"
"Salvarla."
"¿'Salvarla'? Pero nos mataría si pudiera."
Margaret Carter, Joseph Manfredi y Edwin Jarvis[fnt.]

Eventualmente, Howard Stark regresó a la ciudad y al mismo tiempo, Jarvis debía recoger al equipo, quienes estaban rescatando a Jason Wilkes. Al ver que Agnes Cully estaba persiguiendo a Margaret Carter, Daniel Sousa, Jack Thompson y Wilkes, Jarvis y Star se apresuraron en llegar a su ubicación, sólo para arrollar a Cully en un intento de detenerla. Con Cully neutralizada, Jarvis y Stark saludaron a sus amigos y regresaron a la Agencia de Talentos Auerbach. Allí, Jarvis se reencontró con Wilkes y se alegró al saber que la Materia cero ya no estaba en su cuerpo.

Al día siguiente, Jarvis le preparó el desayuno a Stark, Carter y Wilkes, pero mientras se encargaba de buscar mostaza, Joseph Manfredi llegó a la Hacienda de Howard Stark, le apuntó con su pistola y le pidió llevarlo con su jefe. Estando bajo amenaza, Jarvis llegó con Manfredi al patio y se los presentó a los demás; tras que Stark le pidiera a Jarvis dejar la mostaza en la mesa con cuidado, éste comenzó a bromear con Manfredi, revelando ante los demás que eran amigos y todo era una broma en la cual Jarvis fue la carnada. Para sopresa de todos, Manfredi les pidió ayuda para salvar a Cully de los efectos de la Materia cero, y Jarvis comentó la rareza de la petición afirmando que Cully podría matarlos si quisiera.

En la Agencia de Talentos Auerbach, Jarvis y Carter esperaron a que Stark, Wilkes y Aloysius Samberly encontraran la forma de hacer que Cully se separara de la Materia cero. Alistándose para la siguiente tarea, Jarvis le informó a Carter que Ana estaba muy bien y que pronto podría volver a casa a pesar de la difícil situación que habían pasado anteriormente.[18]

Derrota de Agnes Cully

"¿Qué diablos estás haciendo?"
"¡El Cañón Gamma no dispara! Pero puede detonarse dentro de la grieta, ¿correcto?"
"¿Y cómo se supone que hagamos eso?"
"¡Puede involucrar destruir su auto volador, si no le importa!"
Howard Stark y Edwin Jarvis[fnt.]

Jarvis y sus aliados se dirigieron a Películas Stark para tenderle una trampa a Agnes Cully, en un intento de atraerla mediante un portal creado a base de Materia cero. Tras que el equipo se pusiera de acuerdo y se separara, Jarvis se mantuvo con Howard Stark, quien abrió una nueva grieta y posteriormente pasó el rato jugando golf, actividad en la que Jarvis le ayudó sosteniendo sus bastones. Cuando Stark le preguntóa Jarvis por qué no lograba lanzar la pelota dentro de la grita, Jarvis le sugirió cambiar de bastón, dado que estaban frente a uno de los grandes misterios del universo.

Después de que Cully fuera despojada de la Materia cero y arrestada por Jack Thompson, Jarvis y sus amigos tuvieron un nuevo problema, cerrar la grieta. Dado que la única alternativa para cerrar la grieta era detonar en su interior el Cañón Gamma, el equipo se preguntó cómo podrían crear una explosión, no obstante, Thompson les recordó que Aloysius Samberly le había quitado al cañón los explosivos. En ese momento, Jarvis tuvo una idea y abandonó el lugar rápidamente.

Mientras Margaret Carter, Stark, Thompson y Jason Wilkes luchaban por impedir que la grieta absorbiera a Daniel Sousa, Jarvis llegó y le informó a su jefe que la solución para cerrar la grieta podría causar la destrucción de su automóvil volador. Al notar que funcionaría, Samberly sacó el núcleo del Cañón Gamma y Jarvis lo colocó dentro del automóvil de Stark, acto seguido, creó una mecha hacia el estanque de gasolina y envió el auto hacia la grieta. El plan de Jarvis funcionó cuando el automóvil explotó con el núcleo en su interior, cerrando la grieta exitosamente.[18]

Aconsejando a Margaret Carter

"Toda mi vida está en Nueva York. Mi amiga, mi trabajo, ya tengo el boleto de avión."
"Claro. Una muy buena razón para irse, pero quizá sólo necesita una importante razón para quedarse."
Margaret Carter y Edwin Jarvis[fnt.]

Al día siguiente, Jarvis recogió a Ana del hospital y la llevó a la Hacienda de Howard Stark, donde se encontraron con Margaret Carter lista para regresar a la Ciudad de Nueva York. Jarvis le dijo a Carter que después de acomodar a su esposa, la llevaría a donde ella quisiera, sin embargo, Carter rechazó su ayuda diciendo que había pedido un taxi. Aunque Jarvis se entristeció al ver que Carter ya no necesitaría su ayuda, regresó con Carter de un salto al enterarse de que podría llevarla por última vez a algún lugar.

Cuando llegaron a la Agencia de Talentos Auerbach, Jarvis bajó las maletas de Carter y le pidió ponerse abrigo, dado que el clima en Nueva York no era igual de caluroso que en Los Ángeles. Antes de despedirse, Jarvis le preguntó a Carter si estaba segura de querer regresar a su ciudad, y aunque ella mencionó que toda su vida estaba en Nueva York, él le insinuó que había alguien en particular por quien debería considerar quedarse.[18]

Sirviendo a la familia Stark

"Amo Tony. No deje que sus conflictos le afecten."
"Déjame solo, Jarvis."
"Padres e hijos. Una relación... particularmente difícil de manejar. Para ambos. Pero el tiempo cura todas las heridas."
―Edwin Jarvis y Anthony Stark[fnt.]

Durante la década de 1960, Jarvis preparó el almuerzo para una reunión entre Howard Stark y Anton Vanko, quienes discutieron sobre el Proyecto Unidad y el desarrollo del Reactor Arc.[19] En 1970, Jarvis recogió a Stark en el Campamento Lehigh, la sede de S.H.I.E.L.D. donde él trabajaba. Tras reunirse con su jefe, Jarvis le recibió algunos regalos que él le llevaba a Maria, quien estaba embarazada.[20]

Años después, Jarvis se hizo muy cercano al hijo de Howard, Anthony, siendo quien más se alegraba al verlo regresar a casa de su internado y consolándolo de vez en cuando a causa de la complicada relación que tenía con su padre.[19] A causa del cariño que ambos se tenían, Anthony consideró a Jarvis como parte de su familia y le hizo un calcetín de adorno para navidad.[21] En una ocasión, Jarvis encontró a Anthony llorando e intentó consolarlo, instándolo a no tomarse en serio los arrebatos que Howard tenía, en los cuales lo trataba mal. Anthony le pidió a Jarvis dejarlo solo, y tras comentar lo difícil que podía llegar a ser la relación con su padre, Jarvis insistió en que el tiempo curaría sus heridas.

Después de la muerte de Howard y Maria, Jarvis siguió criando a Anthony él solo, convirtiéndose en su figura paterna hasta el día en que murió. En memoria de su amigo y mayordomo, Anthony creó a J.A.R.V.I.S., una inteligencia artificial que años más tarde dirigió su mansión y parte de su empresa.[19]

Atraco al tiempo

Robo de la Gema del Espacio

"¿Lo habías visto antes?"
"Conoce muchas personas, señor."
Howard Stark y Edwin Jarvis[fnt.]

En un 1970 alternativo, Jarvis recogió a Howard Stark en el Campamento Lehigh para llevarlo a casa con su esposa embarazada. Cuando Jarvis llegó, Stark le entregó un ramo de flores y un envase de chucrut que le llevaba como regalo a Maria. Tras que Stark se despidiera de un hombre con el que estaba hablando, él le preguntó a Jarvis si lo conocían desde antes, pero éste aseguró que probablemente lo estaba confundiendo con alguna de las muchas personas que conocía.[20]

Relaciones

Familia

Aliados

Enemigos

Apariciones

Apariciones de Edwin Jarvis

En orden cronológico:

Detrás de escenas

  • Edwin Jarvis no fue introducido en Iron Man debido a las similitudes que tendría con el mayordomo de Bruce Wayne, Alfred Pennyworth.
  • El rol de James D'Arcy en Agent Carter se anunció por primera vez bajo el nombre de Edward Hutchins, pero más adelante se reveló que se trataba de Edwin Jarvis en realidad.

Trivia

Referencias

Enlaces externos

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