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"Mis discípulos destruyeron otra copia barata estadounidense: el Teatro Chino. Sr. Presidente, imagino que empieza a sentirse frustrado, pero esta temporada de terror pronto llegará a su fin. Y no se preocupe, lo peor está por llegar."
Mandarín[fnt.]

La Destrucción del Teatro Chino fue un evento disfrazado de ataque terrorista que causó que Anthony Stark se involucrara personalmente en la búsqueda del Mandarín.

Antecedentes

"Presidente Ellis, continúa resistiendo mis intentos por educarlo, señor. Y ahora, volví a evadirlo. Ya sabe quién soy, pero no sabe dónde estoy, y atacaré cuando menos lo espere."
Mandarín[fnt.]

Trevor Slattery, haciéndose pasar por el Mandarín, se proclamó el responsable de un ataque que devastó un lugar de Estados Unidos. Inmediatamente después, los Diez Anillos bombardearon otras cuatro áreas en el transcurso de ochenta semanas, una de esas áreas fue la Base Aérea Ali Al Salem en Kuwait.

En diciembre de 2012, los atentados con explosivos habían hecho que el país se volviera frenético, con el público en un estado de pánico masivo y la comunidad internacional desconcertada por la falta total de pruebas forenses. Casi al mismo tiempo, la Directora General de Industrias Stark, Virginia Potts, fue contactada por un antiguo amigo, Aldrich Killian, quien había fundado un equipo financiado con fondos privados y desarrollado un tratamiento re-generativo conocido como Extremis.

Sospechando que Killian tenía algo que ocultar, Harold Hogan discretamente siguió al guardaespaldas del científico Eric Savin al Teatro Chino de Grauman en Los Ángeles, donde éste había organizado una reunión con el ex-soldado del Ejército de los Estados Unidos, Jack Taggart.[1]

Destrucción

"El calor de la explosión excedió los 3000 grados Celsius. Todo individuo en un radio de 11.4 metros se vaporizó al instante."
"La bomba no fue hallado en un radio de 5 kilómetros del Teatro Chino."
J.A.R.V.I.S. y Anthony Stark[fnt.]

Sospechando que Aldrich Killian tramaba algo, Harold Hogan siguió discretamente a Eric Savin hasta el Teatro Chino en Los Ángeles, donde Savin habría de reunirse con Jack Taggart. Hogan observó a Savin entregarle a Taggart un maletín con varias dosis de Extremis, advirtiéndole que debería controlar cuánto de esta utilizara y luego se marchó. Mientras Taggart se iba, Hogan chocó "accidentalmente" con él para que su maleta se abriera al caérsele. Hogan simuló ayudar a Taggart a recolectar los inyectores que se le había caído con la intención de robarle uno para poder analizarlo, sin embargo, al ver que el rostro de Taggart emanó una luz anaranjada, Hogan se horrorizó y comenzó a alejarse del lugar.

Savin, quien ya había visto a Hogan en la Sede central de Industrias Stark, chocó con él mientras caminaba y comenzó a molestarlo, lo que causó que Hogan le mostrara la dosis de Extremis que había robado. Cuando Savin intentó quitarle el inyector por la fuerza, Hogan lo golpeó en el rostro y le quebró la nariz. Sin embargo, el Extremis en Savin sanó rápidamente su lesión y tras recuperarse, levantó a Hogan y lo arrojó contra unos puestos de venta cercanos.

Al mismo tiempo, Taggart se había inyectado una dosis alta de Extremis que causó que su cuerpo generara mucha calor sin poder procesarla adecuadamente. Tras pedirse a Savin ayuda desesperadamente, Taggart explotó y creó una onda de calor que destruyó todo lo que estaba alrededor de él. Hogan, segundos antes de la explosión logró ver lo que iba a pasar, por lo que se escondió detrás de unos carritos de venta y logró protegerse de la explosión quedando gravemente herido en el piso. Durante la explosión, Savin perdió su pierna derecha, pero aún así logró ponerse de pie y salir del lugar mientras esta se regeneraba.[1]

Consecuencias

"Tengo un saludo navideño que había querido darle al Mandarín, sólo que no sabía cómo decirlo hasta ahora. Mi nombre es Tony Stark y no me das miedo. Sé que eres un cobarde, así que decidí que tú ya estás muerto. Iré por el cadáver. No hay política aquí. Sólo la típica venganza. No hay Pentágono. Sólo tú y yo."
Anthony Stark[fnt.]

Después de la explosión, Trevor Slattery intervino señales de televisión en todo Estados Unidos y se atribuyó la responsabilidad del ataque, comparando el al teatro destruido con las galletas de la fortuna. Luego amenazó personalmente a Matthew Ellis asegurándole que su jornada de "educación" estaba a punto de consumarse.

Anthony Stark visitó a Harold Hogan en el hospital y al salir aprovechó que todos los periodistas estaban para amenazar públicamente al Mandarín, revelándola la dirección de su casa para que arreglaran sus diferencias personalmente. Dicho desafío hizo que el verdadero responsable de los ataques, Aldrich Killian, le ordenara a Eric Savin bombardear su mansión.

Mientras revisaba la evidencia de la explosión junto a J.A.R.V.I.S., Stark notó que Hogan antes de ser recogido por el equipo médico señaló una placa militar, con la cual logró descifrar que un ex soldado llamado Jack Taggart había estado involucrado en el incidente. Tras una inspección breve, Stark descubrió que no había indicios de que la explosión había sido generada por una bomba. Al revisar los últimos ataques guiándose por la firma de calor similar a los lugares que el Mandarín ya había atacado, Stark descubrió que en Rose Hill, Tennessee, había habido una explosión similar hacía un tiempo, por lo que lo ordenó a J.A.R.V.I.S. trazar un plan de vuelo hacia el lugar para investigarlo.[1]

Referencias

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