La Batalla de Pekín fue un conflicto resultante del ataque de un Desviante en Pekín que fue defendido por un Dragón Sagrado, Ikaris y Sersi. La batalla marcó el final de la Guerra de los 500 Años.
Antecedentes[]
En los 500 años anteriores, los Eternos lucharon contra innumerables Desviantes con tendencias extrañas en Heian-Kyo, Corea, Córdoba y el Océano Atlántico. Sin que ellos lo supieran, estos Desviantes estaban siendo controlados por Kappa.
La gente de Pekín estaba trabajando en la Gran Muralla China cuando, de repente, un Desviante atacó. No obstante, el Dragón Sagrado pudo alcanzarlo antes de que cayera al suelo.[1]
Batalla[]
El Dragón Sagrado se encontró con el Desviante volador en el aire donde tuvieron una batalla. Sin embargo, el monstruo era lo suficientemente fuerte como para llevar al dragón a la Gran Muralla China. En eso, la gente de Pekín comenzó a atacar al Desviante, pero fueron rápidamente asesinados. Un Maestro de las Artes Místicas también luchó contra este. Luego, Ikaris se unió a la batalla y lanzó un gancho a los Desviantes, comentando lo feo que es. Sersi intentó arreglar la pared diciendo que quiere verla construida algún día. Luego, arrojó una daga al monstruo que le cortó la lengua. El Desviante se abalanzó sobre Sersi, pero Ikaris le agarró la cola, quien lo arrojó y comenzó a luchar contra él en el aire.
El dragón herido empujó a Sersi, quien le dijo al dragón que esperara hasta que Ajak pudiera curarlo, pero el dragón voló hacia el Desviante. Finalmente, Ikaris luego voló a través del Desviante, matándolo y dejando que cayera al agua. Tras la batalla, Sersi le preguntó a Ikaris cuánto durará la guerra y este le dijo que no mucho más, aunque que primero tenían que aliviar el dolor de la gente, mientras él miraba a la gente en duelo, declaró que vengará a los caídos. Acto seguido, Ikaris llevó a Sersi a una montaña donde encontró un nido de Desviantes.
Los dos Eternos llamaron al resto para que vinieran a ayudar. Al llegar, Druig rápidamente se dio cuenta de que el principal Desviante era Kappa, con quien luchó en Heian-Kyo; concluyó que le robó sus poderes y estaba controlando al resto de los Desviantes. Los Eternos trabajaron juntos para mantenerlos a raya hasta que Thena usó su lanza para matar a Kappa, matando así al resto de los Desviantes.[1]
Consecuencias[]
Con la muerte de Kappa y los Desviantes sin su control mental, la Guerra de los 500 Años finalmente terminó. Unos años más tarde, los Eternos recordaron la batalla, considerándola un punto de aprendizaje.[1]